| Privilegiados bajo el Gobierno de Saddam Hussein y relegados a la selva política tras su caída, muchos árabes sunitas votaron en las elecciones parlamentarias de Irak el domingo.
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En los centros sunitas como la provincia de Anbar, donde las fuerzas estadounidenses enfrentaron una sangrienta insurgencia, el enojo contra el Gobierno chiíta del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, parecía palpable. "No hay servicios ni empleos. Vivimos en la pobreza. ¿Qué están esperando? ¿Vernos rogar por seguir vivos?", preguntó Kamel Farhan, de 66 años, quien perdió a dos hijos en un tiroteo de insurgentes un par de años atrás.
"Si no hay cambios, la sangre llegará a las rodillas. Los asesinatos y la violencia regresarán a esta provincia", declaró, con cicatrices de bala en el cuerpo y sentado en la tienda de un familiar en la capital provincial, Ramadi.
La minoría sunita alienada por la invasión liderada por Estados Unidos desdeñó la primera elección para una asamblea interina en enero del 2005. No boicotearon la segunda, celebrada en diciembre del mismo año para constituir un Parlamento completo, pero se sintieron excluidos del poder político.
fuente: espanol.news.yahoo.com |