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2013
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A los Jóvenes de Ayer
Miércoles, 17 de Diciembre de 2008 01:42

El desembarco total que están protagonizando los nuevos jóvenes en el Gabinete del Alberto dejó a los jóvenes de ayer, la vieja dirigencia del peronismo de San Luis, con la cara larga y un gesto de resignación. El ímpetu hormonal que muestran las muchachas y muchachos que se instalan en los sillones ministeriales y alrededores, desnuda cierto instinto asesino que la dirigencia del peronismo subestima. Infiltrados por esta nueva sangre hasta en algunos lugares claves del Partido Justicialista, los jóvenes de ayer  deambulan desorientados y excluidos por los pasillos de la 9 de Julio buscando la asesoría soñada o, desde afuera, el negocio salvador. Olvidados de su rol indispensable para la salud democrática de la Provincia, renuncian –resignados- a ocupar su lugar en la historia.

En este martes que pasó, declarado Día Provincial de la Asunción Ministerial, el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, albergó un aluvión de sangre nueva que desbordó todas las previsiones. Si fuera un scroum de rugby la formación se completaría así: una primera línea de amigos- esos muy amigos de siempre- que, junto con la familia, llenarán las horas de alguno de los nuevos ministros asesorando, “capitalizando” o sencillamente acompañando, con sueldo y todo. Una segunda línea compacta, la conforman  los “jóvenes al borde de un ataque de nervios” por que, obvio, nadie está “confirmado”. Y ya están moldeando su carácter a fuerza de horas pasillos-actos políticos y demás conglomerados públicos (de la Administración pública). La tercera línea, empuja con fuerza desde el fondo y son los aspirantes, necesitados de toda necesidad, que se deslizan por los breves intersticios por los que apenas sale el sol de la cercanía a algún cargo. Los custodios de las vallas son sanguinarios recién designados, apenas un año de sueldo, que dan la vida por Perón. Así que pasar no es tarea sencilla, pero igual algunos pasan. La flora y la fauna de estos nuevos escenarios se completan con los mirones de siempre, los periodistas -de siempre- y alguna abuela maravillada con el nieto funcionario. Y atrás, entre las columnas, inflamados por el virus del desamor que le tienen los hermanos, como sobrevivientes de una batalla final que perdieron, los dirigentes políticos que ocupan cargos de cierta jerarquía y uno que otro que todavía, no se sienten extraños en el seno de este Gobierno Justicialista. Y una observación: las apariciones del Adolfo por la puerta que conecta el Salón Blanco con el despacho oficial del Primer  Mandatario provincial, tenían un peso en la simbología del Poder, que en gran parte se ha perdido. La puerta se abría y un Adolfo siempre resplandeciente se te aparecía con los pesos pesados del PJ, algún Gremialista con silla en la mesa nacional de su sindicato, un Presidente de la legislatura, en fin, un gabinete y un círculo que derrochaba seguridad y contundencia. Las salidas del Alberto parecen desteñidas y a la mitad de la gente que lo acompaña, no los conoce nadie. Y si bien es cierto, que los códigos de la política en algún sentido parecen ser equivalentes en la consideración de los hermanos, no es menos cierto también que son tantos y tan nuevos los actores de hoy, que las lealtades se podría decir, están en construcción. Así y todo la nave va. La extrema efectividad de la política cuando se la ejerce desde el Poder condena en la provincia de San Luis a la iniciativa política no oficialista (no “carguista” digamos) en una contienda poco menos que imposible de ganar. Los tentáculos oficiales apresan, como con tenazas, las aspiraciones independentistas, tengan el color que tengan. Las experiencias opositoras llevan consigo el sello de las empresas imposibles y exigen una decisión que el Poder de la Provincia pone a prueba de manera cotidiana. Y el trencito de la felicidad no para en sus estaciones. De forma que la experiencia nos viene indicando que solo los temblores generados en el núcleo del Justicialismo son los únicos que han conmovido las bases del Poder que los hermanos viene cimentando desde 1983. Y de antes también. Sin embargo, los viejos dirigentes, y en algunos casos ya sus hijos, protagonistas ineludibles de un armado provincial, los constructores del día a día del proyecto político que encarnan los hermanos Rodríguez Saa, cedieron sus aspiraciones y lugares a esta renovación impuesta por el Gobernador como una suerte de verdad revelada que no tiene otro destino que convertirse en el nuevo paradigma de la política local, de la construcción continua de una mayoría electoral. Del cimiento en el que se fija la continuidad de un proyecto que quiere cumplir 25 años mas de los 25 que ya tiene. Las probabilidades de un proyecto no oficial en la política de la Provincia debe luchar a diario con las comodidades que el pertenecer supone. El poderío mediático y de contención de los “militantes” del que dispone el Gobierno, puesto al servicio de desarmar cualquier cosa que se arme enfrente, tiene efectos desvastadotes y presupone un  espíritu casi altruista del dirigente que no cede frente a las tentaciones esparcidas por doquier. De los viejos caudillos de la política provincial que abrieron las puertas de la gente a los hermanos, los que parieron un proyecto político casi inédito en la historia institucional de la Republica, que no viene al caso analizar ahora, están desaparecidos o desbancados, limitados a un rol de recolectores de votos en las elecciones o simplemente desdeñados por un Gobierno que no tiene lugar para sus ideas y acciones y que los considera pasados de moda. Resulta casi descarnado escuchar a quienes han protagonizado de manera excluyente la política de la San Luis desde la vuelta de la democracia, hablar de renovación. Como si el catalogo de buenos modales llevara la firma del famoso personaje del uruguayo Espalter Toto Paniagua. La absoluta ausencia del PJ en el diseño de las políticas gubernamentales y la obediencia debida a las definiciones de los hermanos llegan hoy a un momento cumbre, cuando las estructuras que históricamente generaron los hombre y mujeres que dirigían el Gobierno quedaron afuera de cualquier posibilidad, por que, ahora, es el turno de los jóvenes. Jóvenes que vienen de la no militancia. Desdibujados sus paradigmas ideológicos y transformado el Gobierno en una bolsa de contención de muchachos profesionales desocupados, las posibilidades de la política como herramienta de transformación muere en medio de una tristeza ineludible. Con el discurso de la nueva políticas y del mundo de los sueños, como le encanta decir a nuestro Gobernador, se lleva adelante un monumental vaciamiento de ideas solo comparable, en lo paradojal, a cuando los hermanos Rodríguez Saa que llevan mas de 25 años en Poder de la Provincia, hablan de renovación, de alternancia, o de Gobierno de familia, o de piloto automático o del doble comando del Gobierno Nacional. Los nuevos Ministros recién designados no salieron de la Legislatura  provincial, o de las Intendencias o de los cuadros formados en el fragor del contacto con las necesidades de nuestra gente. Están saliendo de un vientre que todavía estamos reconociendo. Que lleva sin dudas, la visión de un paso trascendental en la consolidación, mas aun, del proyecto político que tiene la firma de la familia Rodríguez Saa y que manda al picadero a los que podrían servir, de la manera que fuere, de cierta contención a los desmadres institucionales que el poder absoluto genera. Esta nueva ola que arriba a los estamentos del Gobierno del Estado llega con premuras que tiene  mas que ver con la cuota del cero kilómetro que con el compromiso social. Y mientras los hermanos instalan estas nuevas olas, a la dirigencia política del peronismo le cuesta creer que para el Gobernador y su hermano el Senador, ellos, ya no son parte del mar.

Eduardo Olivares

 

A los Jóvenes de Ayer