| Concha Buika |
| Jueves, 23 de Agosto de 2012 12:16 |
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Tómela o déjela. Concha Buika no admite medias tintas y asistir a uno de sus shows puede resultar una experiencia intensa. La del martes, en el Gran Rex, no escapó a la regla y por eso, la mayoría de sus fans disfrutaron y ovacionaron cada uno de sus gestos en el escenario. La cantante española sólo tuvo el acompañamiento del pianista Iván González Lewis (Ver recuadro), tal vez uno de los pocos que le pueda seguir el hilo a esta mujer volcánica y extrema. “Soy tímida para hablar con un micrófono”, anuncia antes de empezar. Es cierto: entre tema y tema, Concha Buika tiene cierta actitud infantil, cándida, de carcajada espontánea. Pero cuando se pone a cantar, la nena deja paso a la mujer que se posesiona con lo que dice, que arroja las canciones como dardos al público. Su estilo es el no estilo: a veces aparece el quejido del flamenco y en otras, el sonido africano se mete en medio de un tema. Lo mismo le sucede a ella en el cuerpo: con los ojos cerrados, por momentos da la sensación de que la cantante entrara en un trance, golpéandose el pecho con distinta intensidad. Y es lógico, el ritual de cada show se intuye sagrado para esta mujer de padres africanos y crianza gitana. Sin orden preestablecido, las canciones pasan: de Mi niña Lola (el tema que la lanzó a la fama) a versiones muy libres (en todo el sentido de la palabra) de Volver, volver y En el último trago . Esos temas, entre otros, tuvieron dedicatoria: “A mi mamá Chavela”. Con un vaso de ron que iba y venía, la cantante no se privó de acotar entre canción y canción y también de comentar en medio de alguna letra. “Les dedico este tema a todos los que sienten como yo: Jodida pero contenta . Y a todos los que se fueron de nuestra vida por voluntad propia para que no vuelvan nunca más”. Y a “ a ti, mami ” y “ a ti, papi ”, sin distinciones porque “yo soy un ser de amor. Y con tantos viajes, si no tomo lo que tengo enfrente, éste cuerpo pasa hambre”. Website Design Brisbane
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