A 224 años de su nacimiento, San Luis le rinde homenaje al “Señor de las ideas”

Este 27 de enero se cumple el 224° aniversario del natalicio de Juan Crisóstomo Lafinur. Para rendirle homenaje, en las redes sociales del Programa Cultura se pueden visualizar tres videos.

Uno de los audiovisuales es del Himno a Lafinur, interpretado por Marcelo Vivas (guitarra), Diego Tello (piano) y Julio Camargo (voz). En otro, el profesor José Villegas realiza una semblanza sobre la historia del “Señor de las ideas”, mientras que en el tercer video, Gustavo Romero Borri se refiere a Lafinur como poeta.

Hijo de La Carolina

Juan Crisóstomo Lafinur, si bien falleció a corta edad, su intensa vida y temperamento revolucionario aún hacen eco en la historia de este puntano que nació en el valle de La Carolina, el 27 de enero de 1797, y que es recordado con honores por el pueblo de San Luis.

Sus padres, don Luis era español y doña Bibiana Pinedo de Montenegro era natural de Córdoba del Tucumán. Ambos llegaron a la localidad atraídos por su fama minera.

Lafinur obtuvo diplomas de bachiller, licenciado y maestro de artes, pero fue expulsado de la Universidad en 1814 por su oposición a la política de la ‘Logia Lautaro’. Logró cursar tres grados: bachiller, licenciado, maestro de artes (filosofía) y le quedaron pendientes los cursos de teología.

Se trasladó a Tucumán y se incorporó al Ejército del Norte. Estudió para oficial artillero en la Academia de Matemáticas, fundada por el general Belgrano y dirigida por el francés Juan José Dauxion Lavaysse, ex soldado de Napoleón, que con la caída del Imperio emigró a América. Permaneció en las filas militares hasta el 14 de septiembre de 1817.

El historiador Juan W. Gez dice en su libro “El Doctor Lafinur”,  que este hijo de La Carolina “pertenece a esos espíritus selectos y nobles caracteres que aparecen de tarde en tarde para dar impulso y tomar la iniciativa de alguna empresa social. A él le tocó una época difícil en que debía hacerse todo, en que todo debía improvisarse en los anhelos de acelerar la marcha hacia un alto fin, vislumbrado allí en lo íntimo de una vasta concepción mental. No aminora sus méritos el que haya sucumbido en el laudable propósito, porque no estaba al alcance de un hombre vencer los obstáculos que oponían a su propaganda poderosos aliados”

El ‘Sinforiano’

Fue el seudónimo que usó Crisóstomo. Se refugió en la Sociedad Secreta Valeper, desde donde siguió bregando por la transformación docente del país y por la secularización de sus estudios. Dejó Buenos Aires en 1821, llamado probablemente por otra sociedad similar a la Valeper que funcionaba en Mendoza. En el Colegio de la Santísima Trinidad -que reunía alumnos de Mendoza, San Juan y San Luis- Lafinur enseñó Filosofía, Literatura, Música y Francés. Su enseñanza reposó en los principios de la filosofía moderna que había enseñado en Buenos Aires. Corrían los años de la reforma rivadaviana. A la enseñanza impartida por la Universidad de Buenos Aires, el Colegio de Mendoza hacía eco prolongado con Güiráldez y Lafinur a la cabeza. El gobernador de Mendoza, Pedro Molina y su ministro Videla hacían otro tanto en las esferas político-sociales. En la Sociedad Lancasteriana de Mendoza pudo Lafinur defender los principios filosóficos que impartía en las aulas. Pero, nuevamente, se despertó una airada oposición clerical. En cuanto cayó el gobierno que lo sostenía, Lorenzo Güiráldez y Lafinur fueron expulsados del colegio.

Lafinur debió pasar al destierro y se fue a Chile en 1822. En la Universidad de San Felipe se graduó en Derecho Civil. También se vinculó al periodismo chileno y se casó con Eulogia Nieto. Lo sorprendió la muerte en Santiago el 13 de agosto de 1824, a los 27 años debido a las fuertes heridas tras caerse de su caballo.

Volvió a su lugar luego de 183 años

Hasta el 24 de abril de 2007, Lafinur estuvo sepultado en el panteón de los próceres chilenos en el Cementerio General de Santiago, ubicado en la comuna de Recoleta. Luego, sus restos fueron repatriados a la Argentina y actualmente descansan en La Carolina, a pocos pasos del Museo de la Poesía Manuscrita.

Su descendencia

Lafinur fue tío abuelo de Jorge Luis Borges, quien le dedicó su ensayo “Nueva refutación del tiempo” y publicó, en “La moneda de hierro” (1976), un soneto en su honor.

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