Aseguran que en San Luis no existen roedores del tipo “colilargo”, los que transmiten el hantavirus

AUDIO: RAÚL MARTÍNEZ (DIRECTOR DE ZOONOSIS DE LA MUNICIPALIDAD)

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El director de Zoonosis de la Municipalidad de San Luis, Raúl Martínez, afirmó este lunes que en la ciudad no se ha registrado la presencia de ratas del tipo “colilargo”, que son las únicas transmisoras del virus hanta.

Tras la desmentida de la Municipalidad de un mensaje que se viralizó a través de redes sociales que alertaba sobre la posibilidad que hubiera casos en la capital puntana, el titular de Zoonosis explicó que la característica principal de las ratas transmisoras del virus “es que tienen la cola el doble de largo del cuerpo”.

De todas maneras, Martínez destacó que desde Medio Ambiente de la Municipalidad se realiza “todo el año” un proceso de desratización para prevenir cualquier tipo de enfermedad que pudiera ser transmitida por los roedores.

En este sentido, recordó que la manera más ecológica de combatir la presencia de roedores es tener un gato de mascota. “Es creciente la adopción de gatos; además como animal de compañía es muy importante. Hay que tener la precaución de sacar las heces y hacer todos los planes de vacunación correctamente; es una mascota recomendable”, dijo.

Y ratificó que, para evitar cualquier tipo de complicación, “por sobre todas las cosas, la recomendación es la higiene”.
A partir de los casos de muerte por hantavirus en Chubut, el Ministerio de Salud de la Nación distribuyó una serie de instrucciones y consejos para la población:

¿Qué es?

El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave, causada por el virus Hanta. Los ratones de campo (principalmente los colilargos) lo transmiten a las personas, eliminando el virus en la saliva, las heces y la orina.

¿Cómo se transmite?

– Por inhalación: es la causa más frecuente. Ocurre cuando respiramos en lugares abiertos o cerrados (galpones, huertas, pastizales) donde las heces o la orina de los roedores infectados desprendieron el virus contaminando el ambiente.
– Por contacto directo: al tocar roedores vivos o muertos infectados, o las heces o la orina de estos roedores
– Por mordeduras: al ser mordidos por roedores infectados.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas se parecen a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas (dolores de cabeza) náuseas, vómitos, y a veces dolor abdominal y diarrea. Después de algunos días puede haber dificultad respiratoria que puede agravarse produciendo lo que se conoce como “síndrome cardiopulmonar por hantavirus”, que si bien es poco frecuente puede llevar a la muerte si no es tratado a tiempo.

¿Cómo es el tratamiento?

No existe tratamiento específico. Aquellos pacientes con síndorme cardiopulmonar por hantavirus deben ser asistidos en establecimientos hospitalarios, de preferencia con unidades de terapia intensiva que cuenten con asistencia respiratoria mecánica.

¿Cómo puede prevenirse?

– Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones.
– Evitar que los roedores entren o hagan nidos en las viviendas.
– Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías, mantener la higiene con agua y lavandina, colocar huertas y leña a más de 30 mts de las viviendas, cortar pastos y malezas hasta un radio de 30 mts alrededor del domicilio.
– Ventilar por lo menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones). Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo húmedo antes de ingresar.
– Realizar la limpieza (pisos, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada diez de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar). Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.
– Al acampar hacerlo lejos de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua potable.
– Si se encuentra un roedor vivo: usar veneno para roedores o tramperas para capturarlo (no intentar tocarlo o golpearlo). Consulte en el municipio si se dispone de un servicio de control de plagas.
– Si se encuentra un roedor muerto: rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes y enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o quemarlo.

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