Asesinaron a un hincha de Unión después del partido ante Patronato

Fueron cinco disparos que retumbaron a las 0:20 en la noche santafesina, más precisamente adentro del club Unión de Santa Fe. Una hora y media atrás, el equipo local había empatado 2-2 con Patronato por una nueva fecha de la Superliga.

 

Los hinchas se fueron a sus casas. Exactamente cuando empezaba el sábado, la Policía levantó el operativo de seguridad y los barras, como hacen cada quince días, se adueñaron del playón que está entre la sede y el estadio cerrado Malvicino para comer choripanes y tomar cervezas en un puesto que tienen concesionado ahí –sí, dentro del club–. 20 minutos después, se desataba la tragedia.

 

Dos barras de la facción contraria pasaron por el lugar, dispararon y huyeron. Y cuatro de los cinco balazos dieron en Javier Luis Cabrera, un rosarino que hace tiempo se había afincado en Alto Verde, la zona donde mora buena parte de la barra brava de Unión. Lo llevaron de urgencia al hospital Cullen, pero no pudieron salvarle la vida. La Policía volvió al estadio 40 minutos después y encontró en un cantero frente a una verdulería –a 60 metros del club– un arma nueve milímetros que habría sido utilizada en el hecho. Que demuestra que la violencia en el fútbol, más allá del intento de armar un partido con visitantes en la final de la Copa Libertadores, sigue como siempre. Por algo, Cabrera se convirtió en la víctima fatal número 326 que registra la ONG Salvemos al Fútbol.

 

Los dos sicarios pasaron en moto y le dispararon por la espalda, y aunque hay cámaras de seguridad, hasta el momento no se pudo identificar al agresor. Desde ese día, la tensión fue en aumento pero la gente de Alto Verde decidió no resignar su nuevo poder y resistir los embates. Por eso siguieron manejando el negocio por su cuenta y según la hipótesis que maneja la justicia fue eso lo que produjo esta madrugada una nueva secuela fatal.

 

Fuente: Infobae