AUDIO | La emoción del papá de Fabricio Oviedo, el joven de Concarán que debutó en la primera de Rosario Central

Rosario Central perdió este jueves en su cruce de 16avos de Final de la Copa Argentina contra Quilmes por penales, luego de empatar 1 a 1 en el tiempo reglamentario. Con la derrota, el equipo que dirige Carlos Tévez quedó fuera del certamen más federal del fútbol argentino.

El Canalla perdía 1 a 0 frente al Cervecero desde el final del primer tiempo. Cuando promediaba la segunda parte, Tévez decidió mover el banco y hacer debutar a un joven de 18 años, que se ubica en el podio de los máximos goleadores históricos de las inferiores de Central.

Audio: Hugo Oviedo, papá de Fabricio

Se trataba de Fabricio Oviedo, un futbolista de Concarán que recaló en el Club de Rosario cuando tenía solo 10 años.

Hugo Oviedo, papá de Fabricio, relató emocionado que el debut en la primera división de su hijo fue un premio al gran esfuerzo que tuvo que hacer desde que era niño. “Es muy difícil: es mucho sacrificio, se dejan muchas cosas de lado, el desarraigo”, contó.

Fabricio jugaba en la Escuela de Fútbol Infantil de Concarán, pero ya desde los 8 años hubo clubes interesados en contar con él para formarlo y que llegara a ser profesional. “A los 8 años vino un captador de Racing Club, pero era muy chico para ir a la pensión. Ese mismo grupo después lo probó en River Plate y también quedó, yo viajaba y lo llevaba a jugar; no se pudo quedar por la cuestión económica. Después, los mismos captadores empezaron a trabajar con Rosario Central y lo llevaron. Se fue con 10 años a vivir a la pensión, cumplió los 11 ahí”, detalló Hugo.

En el Canalla, la dirigencia le facilitaba pasajes y estadía al padre. Pero Hugo, al ver que su hijo extrañaba y estaba solo en una gran ciudad, decidió radicarse en Santa Fe, para ir a verlo jugar. Consiguió trabajo como maquinista de una retroexcavadora en San Nicolás y allá fue. “Trataba de estar cerca siempre, que  no estuviera solo y que me viera atrás de la tela”, detalló.

Con la presencia paterna, Fabricio se afianzó en las inferiores, se convirtió en un jugador con gran futuro y su oportunidad de jugar en primera le llegó este jueves; cuando el equipo necesitaba mejorar en juego.

“Es un pibe muy aplicado, sencillo, humilde, que hace todo lo que le piden, así que creo que va por buen camino”, describió. Su hijo, además, terminó el secundario en Rosario: “Si no, no lo ponían”, aseguró Hugo.

La semana pasada, Fabricio firmó su primer contrato profesional con la Academia de Rosario hasta 2024.

“El mérito es de él, yo como padre tengo que bregar por la felicidad de mis hijos. Si él está feliz, yo estoy feliz”, cerró el orgulloso papá.