AUDIO | Más de 13 meses sin datos sobre los autores del brutal crimen de “Bebo” Ochoa en Cortaderas

Pasó más de un año desde la desaparición y brutal asesinato de Alejandro “Bebo” Ochoa en la localidad de Cortaderas, y la Justicia no avanzó para determinar quién o quienes lo perpetraron.

El trabajador rural de 35 había desaparecido el 27 de marzo del 2021. De acuerdo a lo que declaró un amigo, dos hombres encapuchados lo secuestraron a 200 metros de su casa y lo subieron a un auto. Nadie tuvo más noticias de él hasta el viernes 2 de abril de ese mismo año, cuando su cuerpo fue encontrado en una obra en construcción.

Audio: Ivana Ochoa, hermana de la víctima

Una patrulla con canes encontró el cuerpo de Ochoa, a unos 900 metros del lugar donde se produjo el presunto secuestro.

Los restos del joven fueron trasladados a la morgue judicial de Concarán para la revisión preliminar, efectuada por el Médico Forense Gustavo Lafourcade.

El perito informó que el cuerpo se encontraba en estado de descomposición, había sido mutilado, tenía una mordaza de tela ceñida a la boca y otra en el cuello. En el cuello observó una herida cortante que comprometía totalmente la tráquea y grandes vasos sanguíneos.

El sábado 3 de abril, se realizó la autopsia en la morgue judicial de Villa Mercedes, que determinó como causa de muerte “Asfixia mecánica, seguida de shock hipovolémico”.

El forense consideró que el deceso se produjo debido a la acción mecánica de compresión del elemento ceñido al cuello, sumado a la hemorragia profusa aguda ocasionada por el amplio corte practicado en el cuello, inmediatamente posterior a la asfixia, lo que condujo al shock hipovolémico, es decir, a la pérdida súbita de sangre en corto tiempo.

“Lo que le hicieron a mi hermano pareciera un ajuste de cuentas. Pero aún a la fecha no se sabe nada, no hay detenidos, no hay nada; estamos como el primer día”, lamentó Ivana Ochoa, hermana de la víctima fatal.

El joven, que también trabajaba de albañil, no tenía conflictos comprobables con nadie y las pericias psicológicas determinaron que no había indicios de “relaciones sociales o familiares conflictivas”. Tal es así que ni la familia puede imaginar una teoría sobre lo que motivó a él o los asesinos.

“Nosotros somos gente humilde, trabajadora, no le debemos plata a nadie, vivimos el día a día. Y mi hermano estaba en peores condiciones, vivía en un campo, en una casa que no estaba terminada. Tampoco tenía plata”, relató la hermana.

El Juzgado de Garantía N°1 y la Fiscalía de Instrucción N°1 de la tercera circunscripción judicial informaron, hace algunos días, que hay medidas en proceso para esclarecer el hecho, como análisis de muestra patológicas; y la elaboración de informes de la División Homicidios de la Policía de San Luis y el Departamento de Investigación de Delitos Complejos del Poder Judicial sobre análisis de datos del teléfono celular de Alejandro Ochoa y del testigo principal del hecho.