AUDIO | “Nunca imaginé una pandemia de esta magnitud”, aseveró un kinesiólogo que trabaja hace más de 20 años en terapia intensiva

El kinesiólogo Marcelo Camargo, Coordinador de Terapia Respiratoria de la Unidad de Terapia Intensiva de Adultos del Hospital San Luis, trazó el panorama que afrontan los profesionales en el contexto de la pandemia.

El especialista, que trabaja desde hace más de 20 años en terapia intensiva, afirmó que nunca en sus años de carrera había imaginado vivir una situación como la actual en el sistema de salud.

Audio: Marcelo Camargo, Coordinador de Terapia Respiratoria de la Unidad de Terapia Intensiva de Adultos del Hospital San Luis

“El rol del kinesiólogo empieza, en esta pandemia, mucho antes de la terapia intensiva. Hay 40 kinesiólogos en la primera línea, en clínica médica, que es un sector que se abrió de Covid con 140 camas. La tarea se realiza en la intervención no invasiva con cascos Helmet que otorga oxígeno, también está la oxigenoterapia con alto flujo”, detalló.

El siguiente sector, para los casos en los que los cuadros se agravan, es la terapia intensiva. “Hay dos sectores, con 17 kinesiólogos, con pacientes críticos y los que están con ventilación mecánica. Estamos las 24 en distintos grupos y nuestro rol está de la mano de la programación de la ventilación conjuntamente con el médico”, describió.

El rol de los kinesiólogos se centra en el mantenimiento del paciente ventilado “y sacarlo del ventilador, lo que se llama ¨destete¨ o ¨Weaning¨”.

Ese proceso Weaning, “en un paciente no Covid consume el 30% de la estadía del paciente; es decir, si está 10 días, 3 días son para eso; en un paciente Covid, es el 40 o 50 por ciento”, remarcó Camargo.

Una vez que un paciente sale del estado comatoso y se le retira la ventilación mecánica, el trabajo del kinesiólogo continúa. “Hacemos la movilización en los pacientes que empiezan con debilidades adquiridas porque son pacientes en coma, y músculo que no se utiliza, se atrofia, se debilita, y más estos pacientes. El kinesiólogo también tiene esta tarea, el reacondicionamiento del paciente para que ventile por sus propios medios y tenga una movilización adecuada”, añadió el Coordinador.

Los profesionales, además, son testigos de episodios de alto impacto emocional, como cuando los pacientes se comunican con sus familias “para despedirse” antes de ser intubados y frente al riesgo de no recuperarse de su estado.

“Escuchar a alguien dar un mensaje a su familia, a sus hijos, despedidas, es duro”, contó Camargo. “Las terapias son unidades cerradas, el paciente queda solo, no puede ingresar la familia”, recordó.

“Nunca me imaginé una pandemia, tuvimos H1N1 en 2009, pero no fue nada en comparación a esto. Lo peor que me podía imaginar era un accidente de un bus o un colectivo. Nunca imaginé una pandemia de esta magnitud”, indicó.

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