Cacerolazos en todo el país en rechazo a los arrestos domiciliarios

Cuando la aguja del reloj dio las ocho de la noche, miles de argentinos en la Ciudad y la provincia de Buenos aires salieron a sus balcones o ventanas con cacerolas en mano para reclamar contra las prisiones domiciliarias que recibieron miles de detenidos en todo el país en el marco de la pandemia, ordenadas por algunas jueces.

La protesta fue convocada a través de las redes sociales y busca suspender el beneficio que están recibiendo algunos presos, considerados de “alto riesgo” por del coronavirus, en cárceles federales y en el Servicio Penitenciario Bonaerense.

Hasta el martes, habían sido liberados 967 presos en la provincia de Buenos Aires y unos 270 presos de cárceles federales.

La adhesión al reclamo contra las excarcelaciones se divulgó por las distintas redes sociales, como Facebook, Twitter o Instagram. También fue compartido en decenas de grupos de WhatsApp.

El repudio creció luego de que uno de los beneficiados con la domiciliaria sea un hombre de 67 años con varias enfermedades de riesgo que estaba preso por violar a una nena.

La defensa presentó un hábeas corpus explicando que el detenido no estaba alojado en el Servicio Penitenciario sino en una comisaría de Burzaco, sin tratamiento médico, es hipertenso, sufre neumonía y tiene osteoporosis. Los vecinos de Almagro, Barracas, Belgrano, Villa Crespo, Palermo, San Telmo y Chacarita, entre muchos otros se sumaron al cacerolazo.

Al mismo tiempo, en el suelo bonaerense se pudo escuchar los reclamos en zonas como Avellaneda, Sarandí, Quilmes, Banfield, La Matanza o Lanús.

A través de la plataforma change.org se inició una iniciativa para pedirle al Poder Judicial que desista de la idea de liberar reclusos. En poco más de 48 horas, la petición superó las 470 mil firmas y sigue escalando con velocidad.

Este reclamo, a su vez contó con el apoyo de distintas organizaciones como El Observatorio de Víctimas de Delitos y El colectivo Actrices Argentinas que rechazaron la posibilidad de que, en el marco de la pandemia de coronavirus, se le conceda el beneficio de prisión domiciliaria a acusados o sentenciados por “femicidios, abusos, violaciones, violencia familiar o de género”.

Cabe destacar que el juez de la Cámara de Casación bonaerense, Víctor Violini, resolvió un hábeas corpus colectivo para otorgar la domiciliaria a un grupo de más de cien presos, provocando que las redes sociales estallaran con quejas y reclamos bajo el hashtag #NoLiberenALosPresos.

El magistrado sostuvo que su fallo no permitía las salidas de presos que hubieran cometido delitos violentos (cometidos con armas, violencia de género, abuso sexual o en los que hubiera mediado la violencia), pero la polémica ya estaba instalada en las multitudinarias redes.

El repudio también se hizo escuchar en defensores de derechos humanos, como la referente de Abuelas de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, a raíz del otorgamiento de la prisión domiciliaria a Carlos Capdevila, un condenado por crímenes de lesa humanidad, por ofrecer de partero en el centro clandestino de detención que funcionó durante la última dictadura militar en la ESMA.

El miércoles, el presidente Alberto Fernández intentó bajar la tensión y negó en su cuenta de Twitter que el Gobierno prepare “una salida masiva de presos” y dijo que “la solución del problema está en manos de la Justicia”.

El mandatario reafirmó su “oposición a ejercer la facultad del indulto” y sostuvo que existe “una campaña mediática acusando al Gobierno” que preside “de querer favorecer la libertad de quienes han sido condenados”.

 

Fuente: Big Bang News

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