Castración química: qué es y qué países aplican esta pena considerada “cruel e inhumana”

Este lunes, el primer ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, ha propuesto la aplicación de la castración química en contra de los violadores. El polémico líder italiano ha traído de nuevo a la actualidad una propuesta que surge periódicamente como solución a las agresiones sexuales.

 

¿Cómo funciona en España? En España la castración química no está considerada como pena en la legislación penal. Sin embargo, el ordenamiento penitenciario permite aplicarla de forma voluntaria, es decir, tiene que ser el mismo reo el que la solicite. Uno de los primeros reos en solicitarla fue Alejandro Martínez Singul, el segundo violador del Eixample, que se sometió al tratamiento meses antes de recuperar su libertad en 2013 tras cumplir con sus condenas penitenciarias. Otro reo la solicitó en marzo pasado, Gregorio Cano Beltri, conocido como el violador de la Verneda, que recuperó su libertad pese a que los expertos habían señalado que no se había logrado su rehabilitación.

 

Pese a solicitarla, la castración química le fue denegada. ¿En qué países es legal? Polonia fue el primer país europeo en introducir en su Código penal la castración química forzosa para los pederastas, en 2009, según informa la BBC. Otros países europeos que la aplican son Moldavia y Estonia. Rusia y Corea del Sur también, la aplican.

En Estados Unidos, donde son los estados los que legislan sobre medidas penitenciarias, la aplican California, Florida, Georgia, Iowa, Luisiana, Oregon, Texas y Wisconsin, entre otros. Indonesia ha sido uno de los últimos países en sumarse a la lista de naciones que aplican la castración química como medida penal. Por qué recibe críticas? Varios estudios han puesto en duda su efectividad, por lo que muchos países la han descartado como método para anular a los delincuentes sexuales. También ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos por considerarla una práctica degradante.

 

En 2016, con ocasión de la aprobación de la castración química por parte de Indonesia, Amnistía Internacional la consideró una “crueldad” y una pena “inhumana”. “La castración química forzada es un incumplimiento de la prohibición de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, establecida en el derecho internacional”, señaló en ese entonces la organización.

 

Fuente: 20Minutos

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