Comenzaron a juzgar un brutal asesinato en el barrio Néstor Kirchner

Ángel Pedro Calderón comenzó a ser juzgado por haber asesinado de un puntazo en la garganta a su vecino Diego Carrillo hace poco más de dos años en lo que se cree fue una pelea que se desató luego de una copiosa ingesta de bebidas alcohólicas en una casa del barrio Néstor Kirchner, en el extremo sur de la ciudad.

 

La madrugada del 2 de mayo de 2016 Carrillo llegó hasta la entrada de su casa ubicada en la manzana 233 del barrio municipal. Alcanzó a golpear la puerta: en una mano tenía un vaso y con la otra se tapaba la herida en el cuello. Eso vio su mujer y madre de sus cinco hijos antes de llamar a la ambulancia. Carrillo duró poco en pie: el forense constató que el corte había llegado hasta las vértebras cervicales y que la vena yugular interna, lo que provocó una hemorragia incontrolable.

 

A Carrillo le decían “El Cuervo” y era conocido en el barrio. Por eso la Policía conjeturó que las demoras que tuvo la investigación se debieron en buena parte al silencio de los vecinos: muchos optaron por el silencio. Hubo, sí, descripciones vagas, ambiguas sobre el agresor: una persona delgada, alta y que vivía muy cerca.

 

Las pistas se cerraron sobre Calderón, a quien apodan “el Negro Walter” y fue en su casa donde ocurrió la pelea en medio de una fiesta en la víspera de la festividad del Cristo de la Quebrada.

 

El joven de 23 años fue procesado con prisión preventiva por el delito de “homicidio simple” y llegó a juicio oral con un pedido de condena a 15 años de prisión.

 

En la primera audiencia, los jueces de la Cámara del Crimen 1 escucharon los testimonios de la comisario Silvia Sosa, que ahora se desempeña como jefa de Asuntos Internos pero en 2016 estuvo a cargo de la seccional policial que tiene jurisdicción en los barrios del extremo sur y fue parte activa de la investigación

 

También declaró Carina Agüero, pareja de la víctima.  Dijo que convivió 19 años con Carrillo y que tuvieron cinco hijos. Después del ataque, el hombre caminó unos noventa metros hasta la puerta de su domicilio y pidió auxilio. “Llamé a la ambulancia desde su teléfono celular”, declaró.

 

El juicio continuará mañana y  se prevén para el 3 de agosto la lectura de los alegatos y el veredicto.