Comienza el juicio por el crimen de Brenda Arias

A más de 9 años del crimen de Brenda Arias, este miércoles 31 de octubre comenzará el juicio que intentará determinar en qué circunstancias y en manos de quien murió la joven en la localidad de Villa del Carmen.

El debate oral tendrá un único imputado, Juan José Murúa, como presunto autor del femicidio ocurrido en junio de 2009: la víctima habría sido ultimada con al menos un disparo de arma de fuego y su cuerpo fue calcinado en un campo cerca de la localidad.

La investigación sobre la muerte de la joven estuvo cargada de sospechas desde un comienzo. Incluso el novio de Brenda, César Albelo, siempre fue apuntado por los funcionarios judiciales que intervinieron en el caso como el máximo sospechoso.

Esa imputación, que nunca tuvo un sustento certero, llevó a la madre de Brenda, la recordada Elba “Negrita” Garayalde, a enfrentarse con el primer juez de la causa, Guillermo Gatica, el primer fiscal, Carlos Leloutre, y funcionarios provinciales que intervinieron.

Hasta el año pasado, el femicidio naufragaba en la incertidumbre. Pero en 2017, la jueza penal de Concarán, Patricia Besso, imputó a Murúa y trazó una detallada reconstrucción de las circunstancias en las que se produjo el asesinato. La magistrada dijo en su oportunidad que la sospecha sobre Murúa surgió en el 2012.

El acusado, cuando fue incluido en la causa, ya estaba alojado en la cárcel de Villa Dolores(Córdoba) por delitos contra la integridad sexual.

El tribunal que lo juzgará en la Tercera Circunscripción Judicial de San Luis estará presidido por Sandra Piguillem y estará integrado por los vocales Juan Manuel Saá Zarandón y Sergio Darío De Battista. La acusación estará a cargo del Fiscal de Cámara, Mario Zudaire.

El debate oral comienza casi exactamente un año después de la muerte de “Negrita” Garayalde, que siempre pidió justicia por la muerte de su hija y sus acciones evitaron que las acusaciones recayeran sobre “un perejil”.

La reconstrucción judicial del asesinato de Brenda

El auto de procesamiento contra Juan José Murúa como autor material del asesinato de Brenda contiene una reconstrucción histórica trazada por la jueza penal de Concarán Patricia Besso.

Algunos detalles ya se conocían. La noche del 11 de julio de 2009 Brenda salió de su casa para ir a comer al comedor de “Coco” Torres. Vestía un jean con cierre en el bolsillo de atrás, una camisa blanca, una torera. Elba Garayalde, su mamá, siempre recordaba que se fue a esa hora porque era la hora en que tomaba una medicación.

En el comedor iba a encontrarse con sus amigos: Juan Murúa y su novia, Carolina Pereyra. Pero el local de Torres estaba cerrado. Brenda “entabla conversación vía mensajes de texto con Juan José Murúa quien tenía en su poder el teléfono celular, es allí que por alguna razón emprende el viaje de regreso haciéndolo por ex Ruta Provincial nº 1 y al llegar a la intersección con calle Padre Rocha, a la altura de la cancha donde se forma como una S, una pequeña curvita llegando a calle Padre Rocha es interceptada por Juan José Murúa”, afirma la jueza Besso.

Murúa y Brenda “van hacia Ruta Provincial N° 1 en dirección cardinal norte, sobrepasando el último acceso a la localidad de Villa Del Carmen a unos seiscientos metros de ese ingreso; sobre una porción de campo ubicado en dirección cardinal oeste, respecto de la cinta asfáltica conocido popularmente como Villa Cariño, dónde se produce una discusión entre ambos, conforme surge del testimonio de Galeano, dándole al menos un disparo de arma de fuego con su carabina calibre 22, la que había pasado a buscar horas antes de su domicilio sito en Boca del Río”.

Durante muchos años se desconoció la forma en que asesinaron a la joven: fue luego de una pericia que hizo la Universidad Nacional de San Luis sobre un fragmento metálico que pudo determinarse que Brenda recibió al menos un disparo de arma de fuego. Además, el reloj encontrado a unos veinte metros de donde quemaron el cadáver había una macha de sangre con su patrón genético.

Hay testigos que escucharon la discusión y que escucharon los dos disparos. Ninguno se acercó por temor a recibir un balazo.

Tras ejecutarla, Murúa comienza con la tarea de hacer desaparecer el cuerpo. Comienza dos incendios: el primero es sofocado alrededor de las dos de la mañana del domingo 12 por los bomberos. Luego regresa y hace otro fuego, esta vez colocando ramas sobre el cadáver, indica la reconstrucción judicial.

Para eso, para ubicar el cuerpo bajo una pira, el homicida debió arrastrar el cuerpo por el campo, lo que provocó que se desprendiese el bretel de silicona del corpiño de Brenda y el reloj. La víctima estaba semidesnuda.

Los restos calcinados de Brenda fueron encontrados el 27 de julio por un vecino de Villa del Carmen, que es sordomudo.

En el lapso que va desde la desaparición hasta el hallazgo de los huesos el teléfono de Brenda presentó actividad pero en diferentes antenas. Ese fue uno de los puntos clave que manejó la jueza: el celular de la joven se asociaba a una antena del pueblo pero en los días siguientes el patrón varió y por tener poca señal se asoció a otras dos antenas que abarcan un radio por el que se movió el acusado.

Hay testimonios en el expediente que trazan una semblanza de Murúa: pendenciero, consumidor de drogas y obsesivo cuando una mujer le gustaba. Quienes lo conocieron señalan que era un hábil tirador y que era aficionado a la caza.

Y entre sus objetivos amorosos en Villa del Carmen apareció Brenda Arias.