Cómo busca el Gobierno atacar la incertidumbre financiera con la plata del FMI

Creer o no creer. Esa es la cuestión. Analistas que siguen de cerca los vaivenes de la economía argentina deslizan en automático ante las consultas algunas frases que incluyen construcciones repetidas como “la falta de credibilidad”, “la creciente incertidumbre política”, “la desconfianza de los mercados” o “alta imprevisibilidad”. Ni aún con la luz verde del multimillonario desembolso aprobado por el FMI para la Argentina, parecen tranquilizarse las aguas cambiarias.

 

Este viernes el dólar casi arañó los 45 pesos y otra vez se empiezan a encender alarmas. A eso se suma que bonos con altos rendimientos resucitaron el fantasma del default post elecciones presidenciales. ¿Hasta cuándo seguirá la presión sobre la divisa norteamericana? ¿Habrá más dolarización hasta el 22 de junio cuando se conozcan finalmente quiénes serán los precandidatos para las PASO y el panorama esté -solo un poco- más claro?

“La presión sobre el dólar va a verse reducida en las próximas jornadas cuando empiecen las ventas de dólares del Tesoro y la liquidación de los exportadores”, afirma en diálogo con A24.com el economista Miguel Zielonka.

Y agrega: “Luego, cuando la oferta de exportadores vuelva a mermar y se acerquen las elecciones -y más específicamente el 22 de junio- volverá la presión”.

 

El director asociado de la consultora Econviews subraya que en los mercados se observa con desconfianza todo el proceso previo a las elecciones y todos los ruidos políticos que se generan en torno a ese escenario. Zielonka cree que “seguramente van a haber revisiones varias” del acuerdo que mantiene el país con el FMI.

Según analistas que siguen de cerca la evolución de los mercados, en marzo la dolarización de carteras de inversores superó a las de enero y febrero. Y en abril se observa algo similar. Claro que la llegada de los 10.800 millones de dólares aprobados por el FMI agrandarán las espaldas del Gobierno ante eventuales aumentos del tipo de cambio.

 

“Es muy bueno”. Así califica ante A24.com un influyente banquero el desembolso proveniente del organismo dirigido por Christine Lagarde. “Es una señal más del apoyo internacional tanto político como financiero”, agregó por teléfono mientras regresaba de un viaje.

Ese dinero engrosará el Tesoro, que desde el 15 de abril licitará 60 millones de dólares diarios para aumentar la oferta de la divisa e intentar frenar el estrés cambiario. También se espera con ansias una mayor liquidación de los productores agropecuarios.

Por el momento, el ritmo de liquidación de exportaciones sigue siendo muy débil. En la última semana se liquidaron apenas 250 millones de dólares. Y cuanto más volátil está el dólar menos incentivo a liquidar tienen los exportadores.

 

El BCRA, mientras tanto, se limita a dar batalla con una limitada artillería: la tasa de interés de referencia que convalida al otorgar Leliqs y la intervención en el mercado futuro. La primera parece no tener una alta efectividad y, en paralelo, es el motivo de las mayores quejas de las pymes, que en la semana, junto a organizaciones sindicales y movimientos sociales, coparon las calles en una protesta con gran convocatoria.

Poca esperanza se vio en un dirigente empresario pro pyme. Descree que la movilización haya conmovido al Gobierno. “No va a haber respuestas, pero sí quedó claro que la Industria Nacional moviliza gente para defenderse”, le dice a A24.com.

Tanto desde Casa Rosada como desde Hacienda emanaron declaraciones entre la calma y el optimismo. Primero, el lunes 1 de abril, en el canal A24, el jefe de Gabinete Marcos Peña dijo: “No creo que estemos ante un fracaso económico”. Días después el ministro Dujovne sostuvo que “lo peor de la crisis quedó atrás”, contrariando el deseo del mismísimo presidente Mauricio Macri que había prometido no hacer más pronósticos.

Así, se observa cómo el Gobierno busca impostar que la situación “no parezca fuera de control y domar al dólar para ver si puede hacer reaccionar la actividad económica”. Así le dijo el economista Diego Martínez Burzaco a A24.com. “Por ahora se ve todo muy difícil”, sentenció. Al punto que los números de una consultora vuelven a encender alertas.

 

“El IPC GBA de Ecolatina trepó 4,2% en marzo. La inflación rozó el 11% en el primer trimestre y elevamos a 39% la proyección para todo el año”, publicó Lorenzo Sigaut Gravina, director de esa consultora. La semana que pasó el Relevamiento de Expectativas de Mercado que hace el Banco Central corrigió la inflación de 32 a 36% para el 2019.

La dinámica de los aumentos se asemeja a un círculo vicioso difícil de quebrar: la suba del dólar es una reacción a la suba inflacionaria pero el aumento de la divisa vuelve a retroalimentar la inflación. En ese baile sin fin, se suma interferencias en las paritarias.

“El principal problema es que no hay un ancla en las expectativas de inflación y eso afecta a las negociaciones paritarias que están empezando”, sostuvo Sigaut Gravina. Ante la pérdida de valor del salario real experimentada durante 2018, los sindicatos salen a reclamar mejoras que contemplen ese desfasaje.

 

En el sector privado se están pidiendo de piso aumentos del 30%, en algunos casos indexan por inflación o aceptan rever los acuerdos cada 3 o 6 meses. “No hay una guía clara”, advierte el director de Ecolatina.

En el sector empresario se observan profundas inquietudes. En una de las más importantes compañías de servicios de capitales extranjeros se percibe una gran “preocupación”, según confiaron a A24.com fuentes ubicadas en los pisos altos donde se toman decisiones.

“Las inversiones son al límite de mínima, hay una caída del consumo de por lo menos el 10%, no se están tomando empleados y está todo congelado. Persona que renuncia no se se repone la vacante”, dicen en esta compañía que opera con insumos tecnológicos cotizados en dólares. “Hubo recortes de gastos del 20% y hay mucha incertidumbre”, completan.

 

PRECIOS DESCUIDADOS

El sostenido aumento de los precios de los alimentos en un país con 32% de pobres (en los últimos 12 meses se incorporaron casi 2,7 millones más de personas) hace que dentro de la propia coalición Cambiemos se planteen la necesidad de dar respuestas urgentes si es que quieren mantener la base electoral.

Así, la diputada Elisa Carrió presentó un proyecto para evitar precios abusivos en supermercados. En el Gobierno no son muy afectos a aplicar controles de precios al punto de que Peña lo considera “una herramienta fracasada de nuestra historia”.

Respecto de la posibilidad de un acuerdo de precios, el vicepresidente 2° de la UIA Daniel Funes de Rioja, en diálogo con A24.com, indicó que para que sea exitoso es necesario que se dé “dentro de un marco de estabilización”. Y agregó: “Si es solo pisar los precios puede pasar lo que pasó con las tarifas y puede terminar en un nuevo Rodrigazo”.

 

Fuente: A24

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