Cómo se produce el misoprostol, la droga para realizar abortos seguros

Aunque desde hace veinte años el misoprostol se expende en farmacias, recién en 2018 –luego de que se rechazara la ley para legalizar el aborto–, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) autorizó el uso de este medicamento en las dosis recomendadas para realizar un aborto de manera segura. Además, permitió su venta bajo estricta prescripción médica y con receta archivada en los en que donde lo permite la normativa.

En la Argentina rige la interrupción legal del embarazo (ILE) en caso de violación o cuando el embarazo representa un peligro para la salud o la vida de la mujer. En el protocolo para la atención integral de personas con derecho a la ILE de la Secretaría de Gobierno de Salud se incluye la realización del procedimiento en forma ambulatoria con misoprostol, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Sin embargo, el fármaco hasta ahora solo se producía en unidades de 200 mcg combinado con un antiinflamatorio (diclofenac), y no estaba autorizado con fines ginecológicos sino gástricos. Además, existía un único laboratorio que lo comercializaba y fijaba precio: 4.500 pesos (el envase de 16 comprimidos recubiertos). Ahora, con las resoluciones de la Anmat, se allanó el camino para que otros laboratorios nacionales produzcan y comercialicen la droga. Desde hace tres meses está aprobado el Misoprostol 200 del Laboratorio Domínguez para uso institucional y hospitalario. Y recientemente una nueva presentación (Misop 200, 12 comprimidos vaginales) para venta en farmacias. “Estamos haciendo todos los trámites internos para poder comercializarlo antes de fin de año. Todavía no sabemos el precio, pero será más económico que el disponible”, declaró Carina Rismondo, directora técnica del laboratorio.

El laboratorio Domínguez ya vendía en el país desde 2009 Misop25 para la inducción del parto. Según detallaron, la materia prima se compra en el exterior pero el producto se manufactura en la planta que el laboratorio tiene en el barrio porteño de Caballito, donde actualmente trabajan alrededor de cien profesionales.

 

Fuente: Perfil