Cómo se vive la cuarentena en uno de los sectores más vulnerables de la ciudad de San Luis

AUDIO: OSCAR SOSA (VECINO DEL BARRIO LA REPÚBLICA – COMEDOR Y MERENDERO EVITA)

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Tras el brote de casos de coronavirus en la Villa 31 de Buenos Aires, con 12 muertes incluidas, comenzó a crecer la preocupación por la situación en la que se encuentran los barrios vulnerables que, en mayor o menor medida, existen en todas las ciudades del país.

En San Luis, uno de las zonas que reúne a la mayor cantidad de familias en situación de vulnerabilidad es el barrio La República, ubicado al oeste de la capital puntana.

Allí, las condiciones de higiene, alimentación y hasta acceso a los servicios básicos presentan serias falencias que atentan contra la salud de sus habitantes.

Desde que se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) el pasado 20 de marzo, los comedores y merenderos registraron un notable incremento de asistentes que concurren a buscar la vianda (la cuarentena impide que pueda organizarse un almuerzo o merienda en espacios cerrados); sobre todo, se sumó un importante número de familias que esperan recibir una ayuda ante la crisis.

Es que muchos de los habitantes de La República logran su sustento diario en labores informales. Al no poder salir a trabajar, no tienen ingresos. Algunos reciben ayudas gubernamentales (plan de inclusión, IFE), pero los montos rara vez alcanzan para cubrir las necesidades básicas.

Oscar Sosa, uno de los organizadores del merendero Evita (ubicado en la manzana 16 del barrio), contó que, a diario, concurren entre 90 y 100 chicos a tomar su merienda, y que no recibe ninguna colaboración del Gobierno (ni nacional, ni provincial, ni municipal) para mantener el lugar o contar con los recursos para atender la demanda. “El único que nos da una mano es Daniel Sosa (dirigente del Movimiento Evita de San Luis)”, indicó.

Pero no es solo el acceso a la alimentación: la posibilidad de conectarse a los servicios también es escasa: “La luz no funciona muy bien; hay zonas del barrio que tiene agua y hay zonas que no; las cloacas no existen; se junta mucha mugre porque es raro que pase el camión de la basura”, enumeró Sosa.

Tampoco tienen la posibilidad de contar con un centro de salud, ni siquiera para atención de emergencias. “Lo único que tenemos es la salita del barrio 1° de Mayo. Una sola vez vi que entraran dos enfermeras acá al barrio”, agregó el hombre que está al frente del merendero.

Para afrontar la pandemia de coronavirus, los vecinos hacen lo que pueden: “Acá la gente se cuida, no sale a ningún lado, no viene gente que se haya ido de viaje o que puedan contagiar”, dijo Sosa.