Condenaron a 3 años de prisión en suspenso al instructor que mató a la cadete Casandra Fernández

AUDIO: GUILLERMO SÁNCHEZ PAGANO (ABOGADO DEFENSOR DE WALTER MIRANDA)

 

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La Cámara Penal 1 de la Primera Circunscripción Judicial condenó a 3 años de prisión en suspenso y 9 años de inhabilitación para ocupar cargos públicos a Walter Miranda, el instructor que mató de un disparo en la cabeza a la cadete de Policía Casandra Fernández, durante un entrenamiento en el cerro Retana, en noviembre de 2012.

El Tribunal, presidido por Silvia Inés Aizpeolea e integrado por los vocales José Luis Flores y Hugo Saá Petrino, encontró a Miranda “autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo (Art. 84 y 45  C.P) de Casandra Anabel Fernández –cadete de la policía de San Luis-”.

El hecho ocurrió durante una práctica de cadetes en el mencionado cerro. Fernández oficiaba de custodia de una persona VIP y Miranda hacía las veces de agresor. El instructor, en un momento determinado, sacó su arma y disparó contra la cadete, sin percatarse que el arma estaba cargada.

Casandra recibió un disparo en la cabeza y fue asistida en el lugar, en primera instancia. Fue trasladada al hospital de San Luis mediante un operativo especial, ya que el lugar del ejercicio era de difícil acceso.

Como consecuencia de las heridas, la joven murió en el Complejo Sanitario.

Guillermo Sánchez Pagano, uno de los abogados defensores de Miranda, dijo que se sentía conforme con la condena. “Estamos totalmente de acuerdo con la sentencia, pero esto ha sido una desgracia para toda la sociedad. Hemos perdido como sociedad a un excelente oficial de Policía, buen padre de familia, hemos perdido a alguien que nos cuidaba. Por otro lado, hemos perdido, y ya es irrecuperable, a una cadete, que hoy sería oficial de policía”.

Tal como lo había expresado antes del juicio oral, el letrado afirmó que el ejercicio que realizaron los cadetes en el cerro careció de todo tipo de logística y plan de contingencia para atender cualquier eventualidad que surgiera.

“Subieron 79 cadetes más 30 presuntos instructores con un polígono de tiro, sin previsiones, sin tener un plan para bajar un herido; no había un polvorín, no se sabía cuántas balas había, quién tenía las armas…el contexto general era de una inseguridad total”, remarcó, en declaraciones al programa SanLuis24 Radio.

El abogado consideró que, además, el arma Glock que tenía en su poder Miranda también le jugó una mala pasada. “Quedó demostrado que tiene un sistema que hace imposible saber cuándo está cargada y cuando no”, afirmó.

Y pidió que el caso sea “un caso bisagra: no se necesita llevar a entrenar gente a hacer carrera mar cuerpo a tierra, para que sean buenos policías; para ser buenos policías tienen que saber manejo de armas, hay cadetes que nunca tiraron un tiro; lo que generó este episodio fue un tema de capacitación”.

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