Condenaron a 38 años de prisión al femicida de Brenda Arias

El Tribunal de la Cámara de Apelaciones de Concarán, integrado por los Sandra Elizabeth Piguillem, Juan Manuel Saá Zarandón y José Luis Sosa, condenó esta tarde a Juan José Murúa a cumplir la pena de 38 años y 2 meses de prisión al encontrarlo penalmente responsable por el homicidio de Brenda Arias, ocurrido en la localidad de Villa del Carmen en julio de 2009, informó la Dirección de Prensa del Poder Judicial de San Luis.

Murúa fue condenado por homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego. El Tribunal decidió la sentencia por unanimidad.

El veredicto declaró al acusado “culpable como autor material y penalmente responsable del delito de homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego en perjuicio de Brenda Gimena Arias” y unificó la condena con la que ya pesaba sobre el encartado, que había sido dictada en 2010 por la Cámara Criminal y Correccional de Villa Dolores (Córdoba).

Al momento de la lectura de la sentencia, estaban presentes en la sala familiares, amigos y vecinos de Brenda, acompañados por numerosas organizaciones de lucha contra la violencia hacia las mujeres. Los presentes celebraron la pena impuesta 9 años después del crimen.

Cómo fue el femicidio

La noche del 11 de julio de 2009 Brenda salió de su casa para ir a comer al comedor de “Coco” Torres. Vestía un jean con cierre en el bolsillo de atrás, una camisa blanca, una torera. Elba Garayalde, su mamá, siempre recordaba que se fue a esa hora porque era la hora en que tomaba una medicación.

En el comedor iba a encontrarse con sus amigos: Juan Murúa y su novia, Carolina Pereyra. Pero el local de Torres estaba cerrado. Brenda “entabla conversación vía mensajes de texto con Juan José Murúa quien tenía en su poder el teléfono celular, es allí que por alguna razón emprende el viaje de regreso haciéndolo por ex Ruta Provincial nº 1 y al llegar a la intersección con calle Padre Rocha, a la altura de la cancha donde se forma como una S, una pequeña curvita llegando a calle Padre Rocha es interceptada por Juan José Murúa”, afirma la reconstrucción judicial que hizo la jueza Penal de Concarán, Patricia Besso, para elevar a juicio la causa.

Murúa y Brenda “van hacia Ruta Provincial N° 1 en dirección cardinal norte, sobrepasando el último acceso a la localidad de Villa Del Carmen a unos seiscientos metros de ese ingreso; sobre una porción de campo ubicado en dirección cardinal oeste, respecto de la cinta asfáltica conocido popularmente como Villa Cariño, dónde se produce una discusión entre ambos, conforme surge del testimonio de Galeano, dándole al menos un disparo de arma de fuego con su carabina calibre 22, la que había pasado a buscar horas antes de su domicilio sito en Boca del Río”.

Durante muchos años se desconoció la forma en que asesinaron a la joven: fue luego de una pericia que hizo la Universidad Nacional de San Luis sobre un fragmento metálico que pudo determinarse que Brenda recibió al menos un disparo de arma de fuego. Además, el reloj encontrado a unos veinte metros de donde quemaron el cadáver había una mancha de sangre con su patrón genético.

Hay testigos que escucharon la discusión y que escucharon los dos disparos. Ninguno se acercó por temor a recibir un balazo.

Tras ejecutarla, Murúa comienza con la tarea de hacer desaparecer el cuerpo. Comienza dos incendios: el primero es sofocado alrededor de las dos de la mañana del domingo 12 por los bomberos. Luego regresa y hace otro fuego, esta vez colocando ramas sobre el cadáver, indica la reconstrucción judicial.

Para eso, para ubicar el cuerpo bajo una pira, el homicida debió arrastrar el cuerpo por el campo, lo que provocó que se desprendiese el bretel de silicona del corpiño de Brenda y el reloj. La víctima estaba semidesnuda.

Los restos calcinados de Brenda fueron encontrados el 27 de julio por un vecino de Villa del Carmen, que es sordomudo.

En el lapso que va desde la desaparición hasta el hallazgo de los huesos el teléfono de Brenda presentó actividad pero en diferentes antenas. Ese fue uno de los puntos clave que manejó la jueza: el celular de la joven se asociaba a una antena del pueblo pero en los días siguientes el patrón varió y por tener poca señal se asoció a otras dos antenas que abarcan un radio por el que se movió el acusado.

Hay testimonios en el expediente que trazan una semblanza de Murúa: pendenciero, consumidor de drogas y obsesivo cuando una mujer le gustaba. Quienes lo conocieron señalan que era un hábil tirador y que era aficionado a la caza.

Y entre sus objetivos amorosos en Villa del Carmen apareció Brenda Arias.

Los antecedentes

Murúa tiene numerosas acusaciones y varias condenas en su contra por delitos, tanto de índole sexual contra mujeres y menores de edad, como robos, amenazas y lesiones.

En lo relacionado con la causa de Brenda, registra, con tan sólo 31 años de edad, dos condenas ante la justicia de Córdoba. Una por violencia de género en perjuicio de su ex mujer y amiga de Brenda, Carolina Pereyra, y la otra -en octubre pasado- por intento de abuso sexual a una menor de edad, por lo que fue condenado a 4 años y medio de prisión.

Asimismo, es investigado por la justicia cordobesa por la desaparición de la joven de Villa Las Rosas (Córdoba), Marisol Rearte y su pequeña hija Luz Oliva, en febrero de 2014.

 

Crédito video: Dirección de Prensa del Poder Judicial de San Luis