“A Lorenzetti lo absolvieron por el beneficio de la duda y a Vílchez lo condenaron por las dudas”

El veredicto del juicio por el crimen de Romina Aguilar sigue siendo foco de críticas. El viernes pasado, la Cámara Penal N°2 de la ciudad de San Luis condenó a Leandro Vilchez y a Edivaldo de Oliveira Pereira a 22 años de prisión por el homicidio de la joven de 32 años y absolvió al viudo de la víctima, Diego Lorenzetti, por el “principio de la duda”.

El fallo, cuyos fundamentos se conocerán en los próximos días, generó cuestionamientos de los abogados de los condenados, penados como “Coautores materiales de homicidio simple con el uso de arma de fuego”.

Jorge Sosa, abogado de Vílchez, insistió en que su cliente no estuvo en la escena del crimen en el momento en que ocurrió, ni en los días previos.

El letrado destacó que la instrucción judicial fue correcta, aunque consideró que hubo fallos en la investigación policial. “Hubo algunos peritajes incompletos, o algunos policías se presentaron en la zona donde sucedió el hecho y lograron hablar con una persona que dice haberlos visto, pero nunca se detuvo a esa persona ni se logró ese testimonio otra vez”, dijo.

“Las pruebas han sido muy amplias, se cuentan con el material, muchas pruebas que yo pedí ya estaban a disposición y se agregaron a último momento, pero por parte de la policía pudo haber cosas que fallaron”, analizó el abogado. Y agregó: “Lo que falla acá es la Cámara”.

En este último sentido, cuestionó la falta de un móvil del crimen que pudiera inculpársele a su cliente. “Si queda en libertad Lorenzetti por falta de pruebas, que es lo que dijo la Fiscal (de Cámara, Carolina Monte Riso) en los alegatos ¨no existen pruebas directas¨, mi cliente tiene que estar afuera. ¿Por qué está detenido mi cliente? No se puede condenar a una persona con indicios”.

También remarcó que “el móvil del robo está totalmente descartado porque no robaron nada”.

“Hay una autoincriminación por parte del brasilero, y lo metieron a mi cliente. En esa autoincriminación dice que mi cliente iba de remera manga corta blanca y bermudas. La testigo presencial, María Núñez, dice que lo ve de buzo gris manga pantalón largo”, argumentó, y añadió: “Está probado que mi cliente no conocía a Lorenzetti ni sabía dónde vivía la víctima”.

Además, calificó de insólito el fallo: “A mi cliente lo dan como ejecutor, es una barbaridad la acusación. En todo caso podría ser el que maneja la moto, ¿cómo va a ir a ejecutar a alguien que no conoce? Si en ese momento salía la hermana o la empleada iba a matar al primero que saliera, si no la conocía… Mi cliente está totalmente fuera de la escena del hecho, podrían ponerlo como chofer si querían meter alguna figura”.

“No hay un solo elemento que pruebe la relación de mi cliente con lorenzetti, no hay un solo elemento que pruebe que mi cliente haya ido ahí”, sentenció.

En este punto, remarcó: “Mi cliente no ha estado ahí, no hay una celda (de telefonía celular) que lo ubique ni en los días previos. Las llamadas que hay con el brasileño (de Oliveira Pereira) son relacionadas con la droga: mi cliente era consumidor de droga y se la compraba al brasileño, eso está acreditado por ambos”.

Y completó: “Si abren bien los ojos quienes investigan se va a saber. Lo que sabemos es que mi cliente está injustamente detenido y eso es grave. Absuelven a uno por el beneficio de la duda y al otro por las dudas lo meten preso”.

“Tendría que descubrirse la verdad de los hechos y no se ha descubierto la verdad en absoluto”, evaluó Sosa.

Además, adelantó que ansía leer los fundamentos del fallo para, luego, presentar los recursos correspondientes para revertirlo.