Cuánto cuesta ir al Mundial: viaje, alojamiento, comida y transporte

 Reviví la entrevista en vivo a Facundo Insegna desde Rusia en el programa Información Sin Ruido con Eduardo Olivares

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La televisión, la economía del país, la lejanía que representa Rusia – la distancia física, pero también a nivel cultural, su lengua, sus costumbres desconocidas – son un combo que todavía, a un día del inicio del Mundial, tiene en vilo a muchos argentinos que se preguntan: ¿Se puede ir? ¿Es caro? ¿Cuánto voy a gastar en comida? ¿Hay entradas?

 

Rusia es una incógnita para muchos porque su cultura no se nos mete por todos lados: no hay cadenas de hamburgueserías, gaseosas, zapatillas – etcétera etcétera etcétera – rusas dando vueltas por todas las ciudades del mundo; no muchos ven películas en idioma ruso; nadie maneja un auto ruso.

 

Las imágenes que tenemos de este país nos llegaron, en su mayoría, por películas norteamericanas (no hace falta decir que nunca resaltaron sus virtudes sino que se centraron en sus defectos – reales o inventados -) y bastante menos por los libros de historia, de dudosa carga ideológica.

 

Algunos, más esquivos a consumir todo como viene, habrán estudiado, habrán buscado información, se habrán conectado con alguien de Rusia (bendito internet), y pueden reconocer que la realidad quizá diste de manera considerable de la que pintan desde Hollywood.

 

Esa supuesta distancia (cultural, idiomática) es uno de los primeros obstáculos que se presentan cuando alguien piensa en visitar este país. El otro es la cuestión financiera.

 

La economía argentina, vaya novedad, no atraviesa su mejor momento: el peso cada día vale menos, los sueldos no suben gran cosa, los gastos son cada vez mayores (tarifas más altas, canasta básica más cara), el ahorro es casi una utopía.

 

Los medios que cubren el Mundial (compraron derechos de transmisión millonarios y en dólares) no ayudan mucho: los periodistas suelen decir que “todo es muy caro”, y esa frase vale para cualquier destino. Algunos – malpensados – afirman que se trata de una especie de acuerdo tácito entre los distintos enviados especiales que hacen una cobertura de esta magnitud para hacer una diferencia con los viáticos. Quién sabe.

 

 

Al menos hasta la semana pasada, los enviados (periodistas, conductores) aseguraban que comer en un restaurante en Rusia cuesta lo mismo que en Argentina. La diferencia es que nadie (o casi nadie) almuerza y cena todos los días en restaurantes. El gasto en comida, entonces, es muy superior al que tendría la misma persona en su país.

 

Pero en concreto ¿Es un viaje posible? ¿O sólo está reservado para afortunados enviados especiales, millonarios, hijos de la clase acomodada y algún que otro audaz? Veamos.

 

Una frase mochilera por excelencia es “un viaje puede ser tan caro o tan barato como uno lo quiera hacer”. Claro que para bajar los precios y manejarse con un presupuesto acotado es necesario hacer algunos esfuerzos. Lo vamos a poner en números para que quede más claro.

 

Lo primero: el pasaje. Hasta la semana pasada se conseguían vuelos a Moscú (desde Buenos Aires) por poco más de 30 mil pesos. La fecha de salida tenía que ser desde el 19 de junio en adelante – ya con el Mundial empezado -. Probablemente ahora los precios hayan variado de manera considerable: el valor, en general, suele rondar los 40 mil pesos.

 

También hay opciones: viajar a España (en general Barcelona suele ser más barato que Madrid) y de ahí buscar una aerolínea low cost, que hay de sobra en Europa y algunas con promociones más que interesantes. Para tener en cuenta: los vuelos low cost, en general, permiten un bolso de mano (mochila o cartera) y una maleta que no supere los 55 cm de alto y 35 de ancho. El equipaje extra debe pagar un plus que varía dependiendo de la empresa.

 

A Barcelona, los vuelos suelen rondar los 25 o 26 mil pesos. Siempre es conveniente buscar en varias páginas o en metabuscadores que chequeen los precios en varias agencias y aerolíneas (Skyscanner, Edreams y CheapOair son buenas opciones). Es recomendable ingresar desde pestañas en modo incógnito para no ser rastreado y que los precios suban. De España a Moscú, el precio se ubica alrededor de los 5 mil pesos.

 

Superada esa instancia, lo demás es más fácil: todo – alojamiento, transporte, comida, ropa, bebidas alcohólicas, entradas al boliche (Clubes les dicen acá), hasta los souvenires – tiene el mismo o menor precio que en Argentina. Quizá las frutas y las verduras sean lo único que sí es considerablemente más caro.

 

Por ejemplo: se puede comer, en locales “al paso”, Shawarma o Kebab por 2 dólares. También hay al doble o más caro todavía en restaurantes más elitistas. Otro: una pizza en la cadena Dominó arranca en los 400 rublos (menos de 200 pesos), sin bebida. Desde luego, también se puede conseguir todo más caro y mucho más caro.

 

Existen además, repartidas a lo largo y a lo ancho de Moscú, varios locales de las cadenas de hamburguesas y pizzas que todos conocemos. Los precios, si los convertimos a dólares, son similares en todo el mundo. A la hora del almuerzo, en los grupos de latinoamericanos que pasean por Rusia esperando el Mundial varias veces se escuchó decir a alguno de sus integrantes: “No vamos a comer otra vez a M ¿no?”.

 

Una buena opción es la Samsa: muy parecida a la empanada nuestra, pero con forma de triángulo y más grande. Generalmente son rellenas de carne (pollo o vaca), cebolla y condimentos locales. Dos de esas bien pueden significar un almuerzo. En la calle, en los locales de comida de las estaciones de trenes y en las panaderías cuestan un dólar cada una.

 

El transporte dentro de Moscú está dentro de los parámetros normales: los viajes dentro de Moscú (no su periferia que es gigante) en autobús suele rondar los 35 rublos (unos 17 pesos) y el subte (Metro) cuesta 55 rublos (poquito menos de un dólar, que está a 60 rublos). Hay que tener en cuenta que la red de subtes es la más larga del mundo y, con las combinaciones, se pueden recorrer larguísimos kilómetros por debajo de la ciudad (a todos los espacios que montó la FIFA por la Copa del Mundo se llega fácil en Metro).

 

El alojamiento es variable dependiendo el tipo de viaje. Para esta fecha millones de personas ya están instaladas en los hoteles de la capital. Las opciones en Moscú Oblast (una suerte de “Conurbano” de Moscú) son más baratas, pero a la hora de elegir debe analizarse el traslado (algunos no parecen pero son larguísimos trayectos que, además de tiempo, demandan una buena cantidad de rublos).

 

La ocupación hotelera es casi completa y las pocas habitaciones que quedan son de las más caras (puede rondar los 100 dólares la noche). Para los mochileros y gasoleros varios, una cama en un hostel (habitación compartida) anda por los 8 dólares la noche.

 

Todos los valores anteriores (comida, alojamiento y transporte) tienen como referencia los precios de Moscú, en el resto de las ciudades sede de la Copa es más barato; no sólo ahora sino todo el año.

 

 

La última gran pregunta: ¿Se consiguen entradas para ver a la Argentina? Desde diciembre, incluso antes del sorteo del Campeonato, los medios repitieron una y otra vez: “Se agotaron las entradas para los partidos de Argentina”. Es verdad, en parte. Los que se agotaron, en realidad, son los tickets que salieron a la venta, que no eran todos los disponibles. Además, hay otra esperanza. Veamos.

 

La FIFA dispuso desde el año pasado distintas fechas de venta de entradas. Todos podían requerir los boletos pero después un sistema de sorteos determinaba qué solicitantes accedían al suyo. Con este sistema se pretendió evitar que se hagan grandes negocios con la reventa. Es decir, cualquiera podía pedir las entradas que quisiera, después la FIFA asignaba los tickets y comunicaba quién había sido favorecido y quién no.

 

Con este método, quedaron algunas entradas a la venta que se pueden comprar en los centros FIFA de Rusia o por internet en la propia página de la FIFA (hay que registrarse y hay un tiempo limitado para elegir partido y ubicación).

 

La última chance es la reventa. Pero no la de los inescrupulosos, la oficial. Como suele suceder, la vida nos hace cambiar de planes y eso pudo haberle pasado a muchas personas que en diciembre compraron su entrada y hoy se arrepintieron o no pueden ir al partido. Ellos tienen la posibilidad de devolver el ticket (la FIFA les cobra un mínimo recargo) y ese mismo billete se pone a la venta otra vez.

 

Así, con un poco de decisión, cualquier hincha está todavía a tiempo de encontrar un ticket. ¿Los precios de las entradas? Varían según la ubicación y el partido, pero hay que pensar en no menos de 500 euros.

 

El Mundial está a punto de comenzar y todavía hay tiempo. Es sólo tomar la decisión.