Cuatro años después de un femicidio detuvieron a la pareja de la víctima

La primera en denunciar la desaparición de Elena Beatriz Luna fue su prima en septiembre de 2016. Casi medio año después hallaron el cadáver de la mujer de 50 años que yacía debajo de su propia cama, con una soga alrededor del cuello y signos de violencia que pudieron apreciarse pese al avanzado estado de descomposición: habían pasado más de cinco meses. La investigación por el femicidio, perpetrado en el barrio Sur de Santa Fe, pareció quedar trunca durante cuatro largos años. Hasta días atrás que se ordenó la detención de su pareja, con quien la víctima tenía una hija en edad escolar. Se trata de un quintero que hoy tiene 40 años y que quedó con prisión preventiva luego de ser imputado como autor del crimen.

La detención tuvo lugar el jueves pasado en la ciudad de Coronda, a donde se había mudado el sospechoso José Luis B. con su hija apenas desapareció la mujer y estuvo a cargo de personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) junto con la Brigada de Femicidios, que depende de la Dirección de Trata de Personas del Ministerio de Seguridad provincial.

La fiscal de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas), Alejandra del Río Ayala, le atribuyó haberla asfixiado dentro de su casa a finales de septiembre de 2016, y luego haber escondido el cuerpo debajo de la cama. La jueza Sandra Valenti aceptó la acusación y el pedido de prisión preventiva que ordenó por el plazo de ley.

Según la fiscal Del Río Ayala, la evidencia que recolectó durante más de cuatro años alcanza para demostrar que el sospechoso fue el autor del femicidio.

Durante la audiencia imputativa, la fiscal recordó que Elena no tenía familia, con excepción de su pequeña hija, de 9 años al momento de su muerte, y de una prima que fue quien denunció su desaparición a finales de septiembre de 2016.

Según relató la mujer en esa oportunidad, José Luis B. le había dicho que Elena lo había abandonado luego de conocer a otra pareja con la que se había mudado a Santo Tomé y, tras la insistencia de la prima, más tarde le agregó que se había vuelto a mudar a Rosario.

Casi medio año después, el 8 de marzo de 2017, la abrupta desaparición de Elena derivó en un allanamiento en su casa de barrio Sur, ubicado en Francia al 1700.

Según describió la fiscal, la casa estaba abandonada, las puertas cerradas, la reja de ingreso con dos lingas colocadas del lado de afuera y en el interior todo ordenado con algo de polvo propio de un lugar deshabitado.

Sólo que en el dormitorio, debajo de la cama de Elena, estaba su cadáver, en avanzado estado de descomposición, con un cable alrededor del cuello y signos de violencia. Lo primero que descartaron los peritos de la Gendarmería Nacional fue la hipótesis de suicidio.

La fecha exacta de la muerte no pudo precisarse en la autopsia pero sí se estimó que fue a fines de septiembre. Para la teoría de la fiscal, más precisamente el crimen ocurrió el 29 de ese mes, ya que ese día José Luis B. fue a buscar a su hija a la escuela, algo que habitualmente hacía su pareja.

El hombre también solicitó el pase a una institución escolar de Coronda, ciudad cabecera del Departamento San Jerónimo, y le dijo a varias vecinas de Elena, al igual que a su prima, que lo había abandonado luego de encontrar otra pareja.

La fiscal se basó además en esa fecha de deceso por los registros del teléfono celular de la víctima, que si bien nunca apareció, los informes de llamadas y mensajes de los contactos más estrechos permitieron establecer el rango de tiempo en que pudo haberse producido su muerte.

Por último, la fiscal remarcó como indicios para culpabilizar al sospechoso, que de la casa de la víctima sólo faltaban los juguetes y la ropa de la niña, quien aún es menor de edad y deberá recibir contención y apoyo psicológico.

Fuente: EL CIUDADANO

× Whatsapp