De dar clases de inglés a comandar una exótica Selección con sólo 30 años

Camboya es un país del Sudeste Asiático cuya geografía comprende llanuras bajas, la costa del Golfo de Tailandia, el delta de Mekong y una zona de montañas. Su capital y principal ciudad es Nom Pen (centro cultural, político y económico de la nación). Tiene una superficie de 180 mil km cuadrados y según el último censo realizado cuenta con aproximadamente 16 millones de habitantes.

 

El grupo guerrillero Jemeres Rojos tomó Nom Pen en 1975, lo que provocó el llamado Genocidio Camboyano y desató una guerra con Vietnam, que duró hasta 1991. Un golpe de estado en 1997 llevó al poder a Hun Sen y su Partido Popular de Camboya, que permanecen hasta la actualidad. La forma de gobierno es la monarquía constitucional parlamentaria unitaria, con Norodom Sihamoni como Rey y el mencionado Hun Sen como Primer Ministro.

 

Allí se encuentra el joven bonaerense Félix González Dalmas, actual entrenador de la Selección Mayor de Camboya. ¿Pero cómo un “desconocido” para el futbolero promedio argentino llegó a ser el director técnico de una Selección FIFA? Para obtener esa respuesta hay que retroceder en el tiempo y sumergirse dentro de la historia de vida de un verdadero trotamundos.

 

Tras tener un buen paso a nivel universitario, intentó probar suerte en el ascenso de España (Castellón y Hércules), Japón, Corea del Sur y Uruguay. “Intenté ser profesional cuando las condiciones no estaban dadas. Tenía 20 años y no me conocía nadie. No tenía representante ni nada”, esbozó.

“En Uruguay estuve en Plaza Colonia, que estaba en Segunda. Tuve un pase frustrante, no estaba acostumbrado. Muchas promesas incumplidas. Igualmente, siempre que las cosas no me han salido no busqué excusas, buscaba cómo mejorar. Y a los 28 decidí retirarme”, comentó con dolor. Y luego, agregó: “No quería jugar al fútbol por jugar, quería hacer algo diferente. No se dio. Fue como romper con una novia, pasé unos meses de mucha tristeza”.

 

Su amor por el fútbol es tan fuerte que esta situación no la pudo romper. El anhelo por ser jugador profesional se desvaneció, pero la pelota nunca dejó de estar a su lado. “Quería hacer algo que tenga valor. Me hacía las preguntas que se hacen ahora los millennials, quería hacer algo que importe”, sentenció.

 

Esta nueva aventura hizo que abandone la medicina para anotarse y realizar el curso de director técnico, algo que le cambiaría la vida. “Cuando no me salían las cosas empecé a analizar mi juego, a ver videos. En ese momento no estaban todos los análisis y videos en Youtube. Trataba de grabar o conseguir partidos y los analizaba. Buscaba la respuesta a por qué no podía tener tanto la pelota o dónde debía ponerme para recibir mejor”, relató.

 

Fuente: Infobae