De la cuestión ambiental a la educación: ¿Qué sabemos y para qué enseñamos?

La Secretaría de Extensión de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo organizó un ciclo de conferencias denominado “Conferencia en Pandemia”, con el objetivo de generar un espacio de interacción entre la comunidad de la Facultad, la Escuela Carmen Vera Arenas y la sociedad mendocina en general ante la emergencia del covid-19.

La propuesta tiene como eje central reconocer las distintas representaciones y concepciones que existen sobre la cuestión ambiental y su proyección en la educación. Intenta develar qué ideas traemos sobre ambiente y qué rol juegan esas creencias en la llamada educación ambiental. Los discursos dominantes y las prácticas tradicionales.

En esa ocasión fue el turno de exponer acerca de los conocimientos del medio ambiente y la educación bajo el nombre de “De la cuestión ambiental a la Educación. ¿Qué sabemos y para qué enseñamos?”, a cargo de Anna Scoones.

La docente perteneciente a la casa de estudios mendocina comenzó explicando brevemente los aspectos principales en relación a lo que rodea al “desarrollo sostenido”. ¿En qué consiste? Pues se trata de una nueva geopolítica de globalización. Los objetivos de desarrollo sostenible tienen premisas hacia las personas, la prosperidad, la paz, el planeta y una combinación de alianzas.

“Lo principal de todo esto es poder seguir viviendo sin comprometer los recursos que deberían quedar para las generaciones futuras.”, dijo la docente a cargo del ciclo de conferencias. La frase planteada deja espacio a una serie de críticas. Por lo tanto, la expositora dejó en claro que el desarrollo sostenible debe ser reflejado en la escuela y en el sistema educativo. “En la escuela tiene que haber una mirada de protección a la naturaleza”.

“Siempre primó una mirada conservacionista que consistió en educar para el desarrollo sostenible mediante propuestas como; activismo, mirada de las ciencias naturales –entendiendo que los recursos básicos eran fundamentales para sostener la vida en el planeta- y una mirada ética desde los valores”. Este último punto destacado refiere a la creación de ciudadanos que conozcan la naturaleza y, a partir de esto, puedan valorarla y cuidarla. “Esta mirada sigue estando presente en los desarrollos escolares, pero en América Latina se viene haciendo foco en que los problemas ambientales no pueden ser separados del contexto socio-político.  La falta de progreso y de protección hacia la naturaleza está ligada a la devastación existente en la región”, dijo Scoones.

En relación a las ideas propuestas por el sociólogo Boaventura De Sousa Santos en “Ecología de saberes” (2007), la docente universitaria destacó: “No es necesario negar la ciencia occidental, sino entretejer otros saberes –que pueden ser no científicos-, para así adaptarlo a las experiencias de las culturas latinoamericanas”.

Sin embargo, durante la exposición fue expresado que el contenido de estos documentos ha sido invisibilizado dentro del sistema educativo y que ha recurrido a expresarse de otras formas. “Pensemos en frases educativas como ‘Proteger la naturaleza y cuidar el medio ambiente está en nuestras manos’. Estas apuntas a los niños para que sepan que, actitudes como el reciclado, pueden llegar a sumar a la iniciativa de cuidado del medioambiente y producir un cambio planetario. Aunque personalmente considero que existe un malentendido en cuanto a las responsabilidades que se le atribuyen al niño con la expectativa de pensar que, si no es por su accionar, el planeta no será salvado”.

Ante esto, Scoones también planteó la revalorización del nuevo discurso verde, el cual consiste en la promoción de cambios en hábitos que incorporen sustentabilidad mediante actitudes individuales. “En base a esto, ha sido elaborada una crítica respecto a que las acciones específicas son premiadas y que las mismas dan lugar a pensar que la conciencia ecológica basta para solucionar problemas a escala global. No creo en las soluciones individuales. La educación debe construir nuevos conocimientos porque pienso que el discurso único ha hecho mucho daño”.

Existen dos miradas cuando se trata de educación ambiental. Por un lado la mirada clásica sugiere que la educación es el instrumento para la solución de problemas ambientales. En cambio, la mirada de América Latina consiste en insistir que las raíces de estos problemas componen una mezcla entre lo político, social y económico.  “Lo que la educación debe analizar es de qué manera la sociedad se vincula y establece relación complejas con la sociedad y cómo en ese camino pueden ser encontrados distintos grados de responsabilidades e intereses.”, expresó Scoones.

“Debe empezar a construirse un campo que se puede denominar ‘educación hacia la comprensión del ambiente’. Es un gran desafío para desmantelar lo superficial y empezar a trabajar en causas y soluciones de desarrollo que se adapten a las sociedades modernas”.

Fuente: MDZ