Desarrollaron un calentador de agua de mar para obtener agua potable

La escasez de agua potable es una problemática nacional grave. Dos millones de personas en la Argentina usan el tiempo equivalente a tres meses del año para buscar agua (entre tres y seis horas diarias). Un millón no tiene baño, letrina ni pozo. Aproximadamente, el 22% de la población no tiene acceso a la red pública de agua y 4 de cada 10 familias no tienen cloacas. Las cinco provincias que viven las situaciones más críticas de acceso a agua de red son Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.

En Caleta Olivia, ciudad de Santa Cruz, también existe esta problemática, por lo cual un equipo del Conicet inició una investigación que pudiera dar alguna respuesta. Mediante este trabajo se logró desarrollar un calentador de agua de mar para la obtención de agua potable. Este podría funcionar con hidrógeno verde y no genera consecuencias ambientales nocivas. Motivado por esta problemática de escasez de agua potable, Adrián Brunini, científico del Conicet en la Unidad Académica Caleta Olivia (UACO, Universidad Nacional de la Patagonia Austral), puso en marcha esta investigación: “Tratamos de buscar una solución, algo que tuviese impacto en la comunidad”, afirma Brunini.

El equipo de investigación construyó una planta piloto desalinizadora que funciona con la quema de hidrógeno, que “solo produce vapor de agua y eso es importante porque no genera ningún gas de efecto invernadero”, aclara el investigador.

Cómo funciona el calentador de agua para obtener agua potable

“Comenzamos a trabajar en una tecnología que reproduce el ciclo del agua. Es una energía térmica, eficiente y que no requiere grandes avances tecnológicos para funcionar en una planta desalinizadora”, según Brunini.

La tecnología imita, entonces, el ciclo natural del agua: “Se calienta el agua de mar y se la pone en contacto con aire seco, al hacer eso inmediatamente el aire seco se humedece”, explica el científico del CONICET. El aire absorbe la humedad del agua, solamente “absorbe el agua, no la sal”, aclara Brunini.

Recuperar la mayor parte de energía utilizada es posible gracias al diseño termodinámico del calentador. Ya es ecológico, pues no afecta al medio ambiente de manera negativa, pero sería un circuito doblemente noble, según Brunini, si a esto se le sumara la producción de hidrógeno por medio de energías limpias, como paneles solares o molinos eólicos.

“Tenemos que desarrollar la tecnología necesaria no solo para producir el hidrógeno, sino también para utilizarlo”, dice el investigador, en tanto que el desarrollo tecnológico permite afianzar la soberanía de un país. En ese sentido, Brunini afirma que su intención es mejorar la tecnología de la máquina, para lo cual seguirán mejorando el rendimiento de ciertos aspectos, tales como la presión y la incorporación de nuevos prototipos.

Fuente: MDZ