Detalles de la investigación por el femicidio de Carolina Rivero

Un fuerte golpe en el rostro piensan que fue el que impactó primero. Varios más a lo largo del cuerpo y múltiples lesiones cortantes. La más grave, ubicada a la altura del cuello.

Esta es la descripción que surge de los datos preliminares que arrojó la autopsia que se le realizó a Carolina Rivero, la joven de 28 años que el viernes fue víctima de un femicidio perpetrado por su pareja, Elvio Pazos, de 39 años, que permanece detenido.

Los cortes habrían sido efectuados con un cuchillo de cocina, que tenía en sus manos el femicida. Con la misma arma trató de quitarse la vida, aunque sólo se provocó heridas superficiales, que se sumaron a una serie de rasguños y marcas que tenía. Estas últimas, producto de la defensa realizada por Carolina, que trató de contener el ataque.

Ahora, se aguardan los resultados finales de ese procedimiento, que seguramente se conocerán en los próximos días.

Con respecto a los momentos previos y al hallazgo del cuerpo, la investigación apunta a que la madre de Pazos fue la que dio aviso a la policía. En realidad, la mujer primero acudió a la casa de una vecina que trabaja en la fuerza y vive en la misma cuadra en la que, hasta tres días antes del femicidio, convivió la pareja, ubicada en Antártida Argentina al 200. Esa oficial fue la que dio aviso a la comisaría 10°.

Todo indica que la suegra de la víctima recibió el alerta sobre lo que había ocurrido mediante una comunicación que habría tenido con su hijo. De hecho, tanto el celular de Pazos como el de Carolina están siendo peritados, para conocer los llamados y mensajes anteriores al hecho.

El resultado preliminar de la autopsia ya fijó el momento del asesinato de la mujer cerca del mediodía, por eso se presume que, en el momento en que se reveló el crimen, la chica llevaba muerta un lapso máximo de una hora.

También se supo que, en la jornada previa, el femicida visitó la casa de sus padres, algo que no hacía desde hacía bastante tiempo, porque estaban distanciados. En el lugar manifestó un comportamiento raro, porque, antes de ser  visto, estuvo merodeando por el espacio exterior de la vivienda de su madre, en el que permaneció un largo tiempo, hasta que fue descubierto por ella.

Hasta ahora, el último testigo que afirmó haber visto a Pazos, es un taxista que lo condujo a las 6 de la mañana del día del crimen hasta su casa de Antártida Argentina, en la que estaba viviendo solo desde principios de esa semana. Antes, compró cigarrillos y cerveza.

En los próximos días, seguirán prestando testimonio vecinos convocados como testigos, y se conocerá el resultado del entrecruzamiento de datos telefónicos. 

Fuente: RÍO NEGRO

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