Deuda: venció el plazo y los bonistas trabajan para presentar una contrapropuesta la próxima semana

Este viernes a las 18 horas venció el plazo que Argentina estipulo ante la SEC (la Comisión de valores de los Estados Unidos) para recibir las ofertas de los acreedores. Pero el vencimiento de este plazo no significa que el país cayó en default ni que estén terminadas las negociaciones.

Si bien por el momento el Gobierno continúa diciendo que no se prorrogará el plazo esto no implica que “las puertas estén cerradas” para recibir propuestas. En principio, según fuentes oficiales, el Ministerio de Economía daría a conocer este sábado el resultado de las presentaciones de los bonistas.

Martín Guzmán abrió por videoconferencia el seminario “Argentina, entre el Covid-19 y la crisis de deuda soberana”, en la Universidad de Columbia.

“Hasta el 8 es la fecha para recibir las respuestas de aceptación a la propuesta Argentina pero contra propuestas puede recibir en cualquier momento”, explican quienes conocen de renegociaciones de deuda. Es más aclaran, el Ministerio de Economía técnicamente “puede no prorrogar o declararla desierta pero ninguna de estas alternativas implican que el Gobierno pueda mejorar su oferta o que la cambie o que acepta eventual propuesta de los bonistas”.

En tanto, si bien el vínculo de los acreedores con el ministro Guzmán es ríspido y algunos incluso advierten que “el dialogo está roto” Ámbito pudo saber que los tres grandes grupos Blackrock, Fidelity, Ashmore y otros se encuentran trabajando en una contrapropuesta conjunta que le harán llegar a las autoridades argentinas a partir de la semana que viene.

En tanto, según trascendidos, las ofertas ya presentadas serian del orden del 20% al 30%. Se estima que los inversores locales habrían aceptado la propuesta argentina en un 70% de sus tenencias. Esta mayoría contrasta con la actitud de los bonistas extranjeros cuya presencia habría prácticamente inexistente.

El propio presidente Alberto Fernández en todo momento manifestó su deseo de honrar los compromisos de deuda aunque señalando la necesidad de que dicha propuesta pueda ser cumplible por el país.

Hasta ahora como en toda negociación cada uno peleó por obtener las mejores condiciones pero a medida que los plazos se acortan las posiciones parece que tienden a acercarse.

Al principio, cuando Argentina presentó su propuesta el ministro Guzmán fue categórico: “No habrá otra oferta”.

Luego esta semana a través de un comunicado el Palacio de Hacienda informó que “el Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos de Cambio de Argentina ha rechazado públicamente los términos comerciales propuestos por Argentina para la reestructuración de su deuda externa”.

Al tiempo que se manifestaba la “decepción” por la respuesta de los acreedores se dejó una puerta abierta: “El Gobierno argentino permanece dispuesto a escuchar y tratar de encontrar un denominador común” y apeló al “sentido común”.

Contrapropuesta

El “sentido común” para los bonistas pasa porque la oferta se acerque a un valor cerca 60% (usando una tasa de descuento del 10% anual) en tanto para Argentina podría ubicarse un poco más de 40%, explican analistas de Wall Street. “Lo lógico sería que ambas partes se acerquen a un 50%”.

Lo concreto es que los grandes tenedores de bonos están trabajando en armonizar sus diferentes intereses que pasan por el plazo, el pago de intereses ya que son fondos de diferentes características. Una vez llegado a una propuesta conjunta la acercarán al gobierno argentino.

“El tiempo ahora juega a favor de los acreedores” explican expertos en negociaciones externas, “es el país que entra en default no los bonistas”. En referencia a que el 22 de mayo vencen 590 millones de dólares.

Las críticas al accionar de Guzmán no se refieren a su “dureza” en defender los intereses del país “eso es lógico y esperable” sino a la dificultad de poder tener un dialogo que permita negociar. “Se perdió mucho tiempo innecesario”, aclaran.

Otro aspecto que cuestionan de la visión del Palacio de Hacienda es haber creído que el apoyo del Fondo Monetario Internacional sería más explícito. Si bien, el organismo admitió que el peso de la deuda argentina “no es sostenible” se ocupó de aclarar que estas negociaciones eran una “cuestión bilateral”.

Además se supo que “sin un acuerdo con los bonistas, no hay posibilidades de un nuevo acuerdo con el FMI y tampoco un acuerdo con el Club de París”. Por esta razón, Argentina habría pagado los intereses de USD 320 millones al organismo multilateral.

 

Fuente: Ámbito

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