Dos diputados pidieron tratar la emergencia alimentaria, pero nadie los acompañó

El Congreso vacío le sirve a los dos extremos de la grieta, o al menos eso comprobaron los diputados Juan Brügge y Luis Contigiani, de la democracia cristiana y el socialismo, quienes intentaron en vano abrir el recinto después de más de dos meses de ostracismo.

 

Ofrecieron un temario con proyectos como la emergencia alimentaria, reclamada por los intendentes del conurbano y la mayoría de los bloques opositores; la creación del consejo económico social y la emergencia laboral.

 

No alcanzó para seducir a los diputados de todas las vertientes peronistas, ahora unidas en un frente electoral con chances de ganar la presidencia el 27 de octubre. Ni siquiera consiguieron las 10 firmas necesarias para convocar a una sesión especial y probar suerte con el quórum, al que se llega con 129 diputados, un número que puede alcanzar la oposición.

 

Lavagna presentó un plan de Emergencia Alimentaria con críticas a Macri y Alberto

La orden desde el bunker de campaña de Alberto Fernández y desde el Instituto Patria, sede del kirchnerismo, es no hablar hasta las elecciones generales. Agustín Rossi reunió a su bloque FpV-PJ esta tarde y ratificó esa bajada de línea y algunos tienen denuncias guardadas para sus opositores locales y no las pueden mostrar.

 

Alberto y Cristina instruyeron a sus legisladores no hablar y todos cumplen. “Esperá a diciembre que va a estar movido”, dicen algunos jefes del PJ.

La última sesión en Diputados fue el 26 de junio, unos días después del cierre de listas, para aprobar el pliego de la defensora del niño y algunos temas de consenso. Nunca más volvió a negociarse una reunión, mucho menos después de la inesperada victoria de los Ferrnández en Agosto.

 

Marcos Peña dejó de brindar sus informes mensuales en el recinto, pero los envió por escrito para cumplir con el artículo 101 de la Constitución. El último lo remitió esta semana, con réplicas textuales de los anuncios del último mes que hizo cada funcionario explicando las medidas sobre la crisis financiera que fueron tomando.

En el Senado ni siquiera hay intentos por mostrar las bancas ocupadas. Los peronistas conducidos por Carlos Caserio tuvieron charlas informales este martes e insisten en que no van a reunirse para tratar proyectos livianos e ignorar la crisis económica, como intentó Federico Pinedo en conversaciones con los jefes de bloque opositores.

 

La ley para renegociar deuda, todavía está en la etapa inicial de negociación y con muchos pedidos de gobernadores, que difícilmente podrán complacerse. Además, los senadores peronistas que hablaron con Alberto aseguran que no está muy interesado en debates parlamentarios antes de tiempo.

Aun así, a diferencia de los vecinos de la otra Cámara, los senadores se animan a llamar a comisiones cada semana, pero luego las suspenden por falta de quórum. Tanta es la abstinencia del personal del Congreso por ver acción que las últimas reuniones que hubo en los últimos meses fueron a sala colmada.

 

Ocurrió con la bicameral de decretos, la semana pasada; y en el plenario que debatió la ley de ficha limpia en Diputados. No faltaban asesores, cámaras y periodistas.

En el PJ ya tienen un latiguillo para los aburridos: “En diciembre vas a tener para entretenerte”, repiten los que pueden hablar seguido con Alberto y confían en su triunfo. Parece que hay una agenda parlamentaria para sus primeros días.

Uno de los proyectos que podría aprobarse esas semanas es el presupuesto, que Hernán Lacunza debería presentar el 15 de septiembre, para tratar cuando se pueda. Y no sería pronto.

Fuente: LaPoliticaOnline

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