Dueña de Polo dijo que “daría la vida por una de las víctimas” y un empleado admitió irregularidades

La primera jornada del juicio oral contra la dueña de la empresa Polo por la Tragedia de Zanjitas comenzó con dos testimonios importantes: en primer lugar declaró la propia imputada y luego lo hizo quien era jefe de tráfico de la firma al momento del siniestro vial que se cobró la vida de seis estudiantes de 5° grado y dos docentes del Colegio Santa María.

El debate se inició este martes, tras la suspensión que propició la Cámara Penal N°2 el 1 de julio porque la acusada se encontraba internada en una clínica privada de salud mental de la ciudad de Río Cuarto (Córdoba).

Mabel Tyempertyopolos, titular de la empresa Polo, está imputada de los delitos de “homicidio culposo y lesiones culposas” en perjuicio de las alumnas y profesoras de la institución educativa que viajaban en un micro que fue embestido por una formación ferroviaria en la Ruta 3, cerca de Zanjitas, el 2 de noviembre del 2011.

La requisitoria fiscal solicitó la pena de 4 años y 8 meses de prisión para la encartada, además de 10 años de inhabilitación.

Tras la lectura de la acusación, los jueces del Tribunal ofrecieron a Tyempertyopolos la posibilidad de declarar, a lo que la mujer accedió.

Visiblemente conmocionada, y por momentos en llanto, la acusada se desligó de la responsabilidad que se le imputa como titular de la firma transportista.

“Desde el día miércoles 2 del 11 del 2011 que se produjo esa tragedia, lo único que puedo manifestar es, cuando me enteré, por el hecho que haya pasado en el entorno de la empresa, siento un dolor y una angustia insostenible, pero no por mí, porque no me quiero victimizar, lo siento por las criaturas. Nunca creí que podía pasar algo así dentro del entorno de lo que yo hacía, que lo vengo haciendo desde que llegué a San Luis y que lo hacía con todo el amor del mundo porque era mi vocación, el transporte”, señaló entre lágrimas.

También contó que, tras anoticiarse del siniestro vial, quedó en estado de shock y el contador de la empresa le dijo que no debía sentirse culpable. “Yo le dije que no era culpable, pero sí responsable civilmente”.

“Sabía que iba a llegar este momento, que yo iba a estar en el banquillo y verlos a ellos me iba a causar tanta tristeza. Yo les pediría disculpas, no tuve ninguna intención porque no tuve nada que ver con ese viaje”, añadió en otro momento de su declaración.

Tyemperteyopolos explicó que se enteró del choque recién a las 11.00 de la mañana del 2 de noviembre, cuando un desconocido se acercó a la empresa a avisarles lo que había sucedido. En ese momento volvió a recordar el episodio y sin poder contener las lágrimas, señaló: “Si yo lo pasé mal me imagino lo que habrá sido para los familiares”.

La mujer también contó que el viaje “lo había diagramado el Jefe de Tráfico (de la empresa), Felipe Grillo, después de las 22 (del 1 de noviembre), porque la directora del colegio lo había llamado porque no había tenido tiempo de avisarle que necesitaba ese viaje porque había tenido una reunión en un salón no se si de catequesis”.

“Es insostenible lo que me ha pasado, siento angustia…que perdone mi padre que está acá presente, mi hijo, mis nietos, mi hermana que se vino de Buenos Aires porque sabe lo mal que estoy…pero no tengo ganas de estar en este mundo injusto, corrupto…sé, me imagino y a veces escucho todo lo que dicen, pero me imagino lo que debe ser el dolor de perder un hijo”, remarcó.

“Hace 7 años y medio que estoy con este dolor, no me fui de San Luis no vendí mi empresa, la empresa que yo manejo, seguí trabajando y trabajaba doce horas para olvidarme. No puedo sentir que alguien piense que me culpen de matar a unas criaturas, no pueden pensar eso…si pudiera dar mi vida por alguna de ellas la daría en este momento”, completó, antes de romper en llanto y que uno de sus abogados, Marcos Juárez, solicitara una interrupción al relato.

El jefe de Tráfico mencionado por Tyempertyopolos también declaró y se hizo cargo de haber autorizado un viaje sin que la escuela que lo contrató hubiera completado los requisitos correspondientes.

“El día 1 (de noviembre) a las 10 de la noche yo estaba en la oficina y suena el teléfono, habló una señora que dice ser la directora de la escuela Santa María. Me dijo que no pudo llevar el listado de las chicas que mañana tienen que hacer un viaje a Santa Rosa. Le dije que sin el listado no se puede hacer el viaje, me pidió por favor que le mande el colectivo, le digo que no puede ser y me dijo que al día siguiente a primera hora me lo traía”, comenzó su relato Felipe Grillo.

“Fue tan insistente que terminó y le dije ¨mire que hay un compromiso entre yo y usted¨. La política de la empresa es no hacer ningún viaje sin el correspondiente permiso, pero fue tan insistente que dije ¨bueno, lo hago¨”, indicó.

Pese a no contar con el listado de pasajeros, Grillo – según su testimonio –  se encargó de alistar una de las unidades que prestaba servicios para la empresa (el interno 63) y lo envió al día siguiente al Colegio. Cuando el micro llegó a la institución, el listado de pasajeros no había llegado a las oficinas de Polo.

“Cometí un error. El que cometió el error fui yo. La persona que autorizó, que pidió el vehículo, que no supe decirle a la directora que no, que sin la lista no había viaje fui yo”, afirmó Grillo.

Y aseguró que Tyempertyopolos “no lo hubiese autorizado; ella no estaba ni enterada que se había realizado ese viaje”.

En el siniestro vial del 2 de noviembre del 2011 perdieron la vida Luz María Bianciotti (10), Salomé Ana Paula Garro (11), Daira Rocío Mariani Manucha (10), Iara Melina Medero (10), Julieta Sánchez (10) y Paula Lucía Quiroga Morasso (11), además de la vicedirectora de la primaria María Virginia Farías (30) y la maestra Jessica Brancal (22).