El calvario de una madre: su hija fue abusada y el acusado y su familia no paran de hostigarlas

AUDIO: SANDRA MIRANDA (MAMÁ DE UNA VÍCTIMA DE ABUSO SEXUAL)

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Gastón Solari, el hombre acusado de abusar de la hija menor de edad de su ex pareja, fue detenido hace más de un mes en Tribagi, una pequeña localidad brasileña ubicada en el estado de Paraná.

Solari fue denunciado en 2017 por haber aprovechado los momentos en que quedaba al cuidado de la niña, porque su pareja trabajaba, para ultrajarla. En los primeros meses de investigación de la denuncia, el imputado gozó de libertad y había fijado un domicilio a pedido de la justicia.

Los hechos sucedieron cuando la nena, hoy una adolescente de 15 años, tenía solo 10 años.

Sin embargo, cuando el juez de Instrucción Penal N°1, Marcos Flores Leyes, determinó su detención, en abril de este año, la policía ya no pudo encontrarlo. Recién lo detuvo Interpol a finales de agosto, en Brasil, país al que ingresó con un DNI “trucho”.

Flores Leyes ordenó su detención no por la acusación en sí, sino porque quedó demostrado que en al menos dos oportunidades Solari vulneró la restricción de acercamiento que tenía hacia la familia de la víctima.

De acuerdo a lo que relató el abogado de la familia de la chica, Santiago Calderón Salomón, el encartado abordó a la menor en la calle como para pedirle explicaciones por la denuncia.

Desde que se profugó de la justicia sanluiseña, se cree que Solari huyó primero a Mendoza y, después de un periplo por el norte del país, llegó a Brasil, aparentemente en mayo.

Los investigadores lograron trazar parte del recorrido que hizo desde su huida y encontraron comunicaciones a través de Facebook de allegados y familiares que permitieron dar con el paradero del imputado.

“Se sabe que llegó por tierra a Brasil, pero no se sabe todavía por qué frontera ingresó. Siempre se creyó que podía estar en Brasil o en Paraguay”, contó hace tiempo Calderón Salomón a SanLuis24. En el vecino país, el acusado ya había organizado su nueva vida: hasta había conseguido trabajo, gracias a sus contactos.

La detención de Solari, sin embargo, no terminó con el calvario de la familia de la víctima. Su madre, Sandra Miranda, contó que son permanentes los hostigamientos que sufre por parte del entorno del acusado.

“Queremos vivir en paz, pero es complicado porque todo el tiempo tengo que estar cuidando a mi hija. El Colegio (San Gabriel, al que asiste) siempre le brindó un apoyo y una contención muy importante, pero ahora no está yendo porque el miedo es constante. Hubo tantas ocasiones en las que se actuó mal…no funcionó el botón antipánico, en su momento la policía no llegó a tiempo…”, relató la mujer.

Sandra contó que, junto a su hija, muchas noches las pasaron en hoteles, tuvieron miedo que se les apareciera el imputado o algún allegado para intimidarlas. “Soy la mamá de la víctima y tenemos que seguir viviendo esto, escondiéndonos, no podemos salir ni al centro. Vienen a interrumpirme en el trabajo, me han destruido el auto. Eso lo hace el entorno de él; todo el tiempo están hostigando, todo el tiempo están molestando”, detalló.

Todas las denuncias por esos episodios fueron radicadas en la Justicia, sin ningún tipo de resultados. “No actúan sobre la familia. La psicóloga del Poder Judicial hizo dos informes que dicen que mi hija está en riesgo de vida”, lamentó.

“Por favor, que hagan algo con la gente que sigue molestando”, rogó Sandra.