El FMI calificó de “exitosas” a las reestructuraciones de la deuda soberana de la Argentina y Ecuador

“La pandemia sigue propagándose en América Latina y el Caribe, pero la actividad económica está repuntando” señala el informe Perspectivas Económicas referido al capítulo americano dado a conocer hoy en Washington por el Fondo Monetario Internacional. Sudamérica tendrá un “colapso histórico” con una caída del producto bruto interno (PIB) de 8,1% en el año en curso y una parcial recuperación de 3,6% el próximo.

El informe cuyo título es “La persistencia de una pandemia nubla la recuperación” también analiza lo que considera “una exitosa reestructuración” de la deuda soberana de la Argentina. El informe fue presentado este jueves en Washington por Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental.

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Las predicciones del organismo multilateral contemplan una caída de 11,8% en el producto argentino durante el presente año y una recuperación de 4,9% para el 2021. Las estadísticas del FMI también muestran un aumento del gasto público primario, que pasará de 34,3% del PIB en 2019 a 41,6% en 2020 y un déficit que se ensanchará de -0,4 a -8,5%.

Espera también una consolidación del frente externo, ya que se pasaría de un déficit de 0,9% en la cuenta corriente registrado el 2019, a un superávit de 0,7% este año y un saldo positivo de 1,2% en 2021. Para el caso argentino, el Fondo no publica las variables fiscales ni de inflación correspondientes a 2021-25 y 2020-25, respectivamente, “dado que en gran medida están vinculadas a las negociaciones aún en curso sobre el programa”, según señala.

Deuda
En materia macroeconómica el trabajo no ahonda mucho sobre Argentina aunque sí lo hace en el análisis de la restructuración de la deuda externa comparándola con la efectuada por Ecuador.

“Argentina y Ecuador emprendieron una exitosa reestructuración de su deuda soberana en 2020, en medio de crecientes preocupaciones acerca de la sostenibilidad de la deuda y de presiones financieras”, sostiene el trabajo.

Ecuador lanzó una oferta de reestructuración en el mercado de sus bonos internacionales por un monto de 17.400 millones de dólares, que fue finalizada el 31 de agosto con un 100% de participación de los acreedores, en tanto que la Argentina llegó a un acuerdo con sus acreedores externos clave en agosto.

La “compleja” reestructuración de 65.000 millones de dólares en bonos de legislación extranjera, que incluyeron 35 bonos diferentes bajo dos contratos de emisión distintos (con cláusulas de acción colectiva [CAC] antiguas y mejoradas) y en múltiples monedas, se concretó el 4 de septiembre con un 99% de participación de los acreedores.

En forma paralela, 15.200 millones de dólares de bonos en moneda extranjera emitidos bajo legislación local fueron reestructurados para el 21 de septiembre, con una participación de 99,4 % de los bonistas y bajo términos y condiciones similares. “La reestructuración de la deuda se llevó a cabo al margen del programa respaldado por el FMI”, aclara el organismo.

El estudio del Fondo compara los logros de ambos países en la renegociación. Particularmente, la Argentina consiguió una tasa de cupón de 3,2%, en tanto que la obtenida por Ecuador fue de 5,3%. Los rasgos salientes de las operaciones fueron:

Una pequeña reducción nominal del capital, igual a 1.600 millones de dólares en el caso de Argentina y 1.500 millones en el de Ecuador.
Un aumento del promedio ponderado de los plazos de vencimiento de 7,9 a 11 años en Argentina y de 6,1 a 12,7 años en Ecuador;
Una reducción del promedio ponderado de la tasa de cupón de 6,5 por ciento a 3,2 por ciento en Argentina y de 9,2 por ciento a 5,3 por ciento en Ecuador;
Un promedio ponderado del período de gracia de 6,9 años en Argentina y 6 años en Ecuador.
Pagos anuales de interés muy bajos entre 2021 y 2024, equivalentes en promedio a 0,25 por ciento del PIB en Argentina y 0,35 por ciento del PIB en Ecuador, y
Bonos a largo plazo de intereses vencidos de USD 3.500 millones en Argentina, y USD 1.000 millones con quitas nominales en Ecuador.
Ambas reestructuraciones incorporan innovaciones jurídicas para alentar la participación de los bonistas, como cláusulas que limitan la posibilidad de hacer un uso abusivo de los votos.
Las reestructuraciones de deuda proporcionan “un significativo alivio de liquidez durante la próxima década (USD 33.300 millones para Argentina y USD 16.400 millones para Ecuador)” y se prevé que reduzcan la relación deuda pública/PIB a 40 por ciento en Argentina y 45 por ciento en Ecuador. También se señala que “los precios de los bonos soberanos se recuperaron al concluir los procesos de renegociación, pero han disminuido recientemente reflejando, en parte, incertidumbre sobre las políticas domésticas”.

Duro golpe
La pandemia de la enfermedad del coronavirus “ha golpeado duramente” a América Latina y el Caribe, según el FMI. Con apenas el 8,2% de la población mundial (640 millones de habitantes), la región ha registrado 28% de todos los casos (9,3 millones) y 34% de todas las muertes (341.000), hasta fines de septiembre.

Sostiene que el número de casos nuevos continúa aumentando en algunos países (Argentina, Costa Rica, Paraguay), mientras que en otros se ha estabilizado, aunque en niveles relativamente altos (Brasil, Perú).

No obstante, se sostiene que “la actividad económica está repuntando”. Tras una profunda contracción en abril, la actividad empezó a recuperarse en mayo, a medida que los confinamientos fueron levantándose gradualmente, que los consumidores y las empresas adaptaron prácticas de distanciamiento social, que algunos países introdujeron importantes políticas de apoyo, y que la actividad mundial fue fortaleciéndose.

El informe señala que con la excepción del petróleo, los precios de las materias primas retornaron a los niveles previos a la COVID-19 tras haber caído en marzo.

La estabilidad de precios de los productos agrícolas y metales, sumada a una recuperación de la economía china en el segundo trimestre, atenuó la contracción de las exportaciones en el primer semestre.

En cuanto a las condiciones de liquidez globales, se puntualiza que el notable descenso de las tasas de interés en Estados Unidos ha moderado la tensión financiera en todos los países. “Pero, aun así – advierte -las condiciones financieras siguen siendo, en promedio, restrictivas”.

“Los riesgos para las perspectivas continúan sesgados a la baja, y la incertidumbre en torno a la evolución de la pandemia es una de las principales fuentes de riesgo”, alerta el FMI. Considera que las prioridades fundamentales en materia de políticas son frenar la propagación del virus y hacer frente a la crisis sanitaria. En los países en los que los confinamientos aún son un obstáculo para la actividad, el organismo sostiene que las políticas deben centrarse en garantizar que las empresas dispongan de suficiente liquidez y en proteger el empleo y los ingresos, mientras se trazan planes de consolidación fiscal a mediano plazo para salvaguardar la sostenibilidad de la deuda.

En tanto, en los países que están relajando las medidas de confinamiento, los esfuerzos según el FMI han de concentrarse en apoyar la recuperación, por ejemplo, mediante reformas estructurales.

Afirma que una vez que la pandemia esté bajo control, y que la recuperación esté bien encaminada, la política fiscal deberá enfocarse en reponer los márgenes de maniobra. La política monetaria debe seguir siendo acomodaticia mientras la inflación permanezca dentro del rango fijado como meta y las expectativas inflacionarias estén bien ancladas.

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