El hielo del Ártico ha tenido una pérdida histórica

El hielo que cubre parte del polo norte tiene cada año un ciclo bien marcado, ya que se achica en primavera y verano cuando la radiación solar que llega a la zona es máxima, y luego crece entre el otoño y el invierno ya dentro de la noche ártica. Su máximo anual lo obtiene hacia el mes de marzo de cada año.

En las últimas décadas se ha observado que a medida que el dióxido de carbono y otros gases de efecto de invernadero crecen en concentración en la atmósfera, el área cubierta por el hielo marino es cada vez menor. Ya el hielo no logra alcanzar su máxima extensión que antes era habitual en cada invierno. Y el hielo que gana en invierno no alcanza a cubrir las pérdidas del verano.

Lo saliente de este cambio es su velocidad, ya que se ha producido en pocos años para la escala de los cambios que se dan en el planeta. El deterioro se hizo evidente desde 1981, pero luego de 2010 esa pérdida parece haberse acelerado. Por eso, este verano que ha terminado ha sido devastador para la capa de hielo del Ártico.

Evento histórico en el Ártico

Los datos son alarmantes, porque como indica un informe de LiveScience, “lo que sucede allá arriba amenaza a todos en la Tierra”. Zack Labe, científico atmosférico de la Universidad Estatal de Colorado que rastrea los eventos en el Ártico fue claro con algunas frases: “tenemos que prestar atención a estos indicadores de cambio climático. Se está produciendo un evento histórico en el

El Mar de Laptev es una región del océano Ártico al norte de Siberia donde los cambios han sido notorios en las últimas décadas, y se contrajo en 2020 más que en cualquier año anterior, y llegó a tocar fondo a fines de agosto. Recién en octubre se comenzó a evidenciar una nueva cobertura de hielo. De persistir esta tendencia, algo muy probable, el hielo que se forme este invierno estará muy lejos de cubrir lo que se pierda en verano.

El mínimo de hielo marino del Ártico de 2020 rompió los récords anteriores, convirtiéndose en el segundo mínimo más bajo solo detrás de 2012, según datos del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC). Según la estimación realizada por la NASA, el mínimo probable para 2020 fue de 3,74 millones de kilómetros cuadrados. Eso es 958.000 2,48 millones de kilómetros cuadrados por debajo del promedio de 1981-2010, una pérdida de hielo marino equivalente a las áreas de Texas, Alaska y Carolina del Sur juntas.

Ciclo vicioso en el aumento de la temperatura

No todo el hielo que se derrite aumenta el nivel del mar, porque en gran parte del Ártico se asienta sobre el fondo del océano. Pero distintas investigaciones demuestran que si acelera la tasa general de calentamiento en un círculo vicioso. Y esto tiene relación con la capacidad de reflejar energía al espacio o no.

Cuando la capa de hielo del polo norte es gruesa y amplia, actúa como un enorme espejo blanco que refleja la energía de regreso al espacio y reduce el calentamiento. Pero cuando el hielo se derrite, expone más agua líquida. Entonces una superficie más oscura absorbe más luz solar y conduce a un calentamiento más rápido. A menos hielo, más energía que no vuelve al espacio.

Según el análisis que realiza la NASA, cada año que tenga un derretimiento anormalmente alto del hielo marino hará que los futuros años de hielo “malos” sean cada vez más probables. Un dato alentador es que un gran trozo central de la capa de hielo del Ártico se ha mantenido congelado durante varios inviernos y se ha vuelto espeso y aparentemente resistente al derretimiento. Pero años como este 2020 lo adelgazan y debilitan. Cuando los parches de hielo marino que una vez permanecieron congelados durante todo el año se derriten y luego se vuelven a congelar el próximo invierno, el nuevo hielo joven es mucho más delgado y tiene muchas menos probabilidades de sobrevivir a temperaturas más cálidas. Lo que está ocurriendo es que cada verano la extensión del hielo viejo se reduce y el hielo es cada vez más frágil.

Fuente: Meteored