El impacto del cambio climático

Si no hacemos nada para remediarlo, podrían aumentar las enfermedades transmitidas por insectos y roedores.

Aunque se suele hablar del impacto del cambio climático a largo plazo, ya podemos notar estos cambios en el aumento de las temperaturas, en la subida del nivel del mar y en la contaminación de los océanos, entre muchos otros. Además, este impacto afecta a los ecosistemas y las comunidades de todo el mundo. Todo de lo que dependemos (como el agua, la vida silvestre, los ecosistemas o la agricultura) están experimentando los efectos de un clima cambiante.

El agua, un recurso esencial

Los cambios en los recursos hídricos tienen un gran impacto en la vida de las personas, ya que dependemos completamente de este recurso. Mientras que en algunos lugares la sequía dejará sin agua a regiones enteras, en otras zonas aumentarán las lluvias torrenciales e incluso tendrán lugar inundaciones o fenómenos catastróficos. Además, es posible que la calidad del agua empeore debido al cambio climático.

Alimentación y salud

Por otro lado, el suministro de alimentos depende del clima y de las condiciones meteorológicas. Aunque se pueden adaptar las prácticas agrícolas gracias a la tecnología, el aumento de las temperaturas, las enfermedades y las condiciones climáticas extremas podrían suponer un auténtico desafío para los agricultores y ganaderos.

Asimismo, la salud de las personas también depende del cambio climático. Es posible que aumenten las enfermedades transmitidas por el agua así como por la mala calidad del aire. Además también habrá más enfermedades transmitidas por insectos y roedores. Los fenómenos meteorológicos extremos podrían agravar muchas de estas amenazas para la salud.

El entorno

Los ecosistemas también se ven afectados por el cambio climático. Algunos hábitats naturales están sufriendo modificaciones, provocando así que algunas especies modifiquen sus hábitos o que incluso se desplacen a otras zonas.

También se están produciendo cambios en los océanos. El océano absorbe aproximadamente el 30 % del dióxido de carbono que libera la atmósfera por la quema de combustibles fósiles. Como resultado, los mares se están volviendo cada vez más ácidos y la vida marina está sufriendo grandes cambios. De hecho, numerosas especies se encuentran en peligro de extinción o están gravemente amenazadas.

Fuente: Muy Interesante