El peronismo unido y la Corte Suprema suman alertas para el Gobierno

El Gobierno pero sobre todo la economía registran cada hecho político –y judicial, con sentido político- como señales que pueden marcar un rumbo más o menos crítico en el año electoral que recién arranca. La Corte aportó un revés con su fallo a favor de San Luis por un reclamo de fondos: agrega un eslabón a sus mensajes duros, anticipa otros y exhibe un trío dominante en el tribunal que de todas maneras no agota sus propias internas. El Congreso volvió a mostrar una foto del peronismo unido: tampoco resuelve esa discusión interna pero sugiere que el Presidente es la principal variable de ajuste en su propia pelea.

 

Las internas, de todos modos, son analizadas de diferente modo en el oficialismo. En el caso del peronismo, los funcionarios y legisladores más vinculados a las negociaciones creen naturalmente que será un año muy difícil, pero no cierran todas las puertas al PJ. Es decir, evalúan que en alguna medida pueden cerrar algún que otro trato. Y sienten que si los temas generan expectativas o son de interés social, no todo es gratis para la oposición actuando de manera indiferenciada –kirchneristas, federales y otros- como único recurso. El ejemplo de estas horas es el rechazo al DNU sobre extinción de dominio para bienes que son producto de la corrupción.

 

Más compleja y menos esperanzada es la lectura sobre la Corte Suprema. El principal problema es el empeoramiento de la relación con el tribunal, que venía arrastrando problemas para establecer una interlocución unificada y sólida mucho antes de la ofensiva relámpago que dejó fuera de la presidencia de la Corte a Ricardo Lorenzetti, pero para nada fuera de combate, y coronó a Carlos Rosenkrantz, pero acotado de entrada por sus colegas.

 

Cristina Kirchner decidió ampliar los efectos al resto de los distritos mediante un decreto, apenas un par de semanas antes de despedirse de Olivos. Macri lo frenó, sobrevino una larga negociación y un acuerdo con las provincias, entre ellas Córdoba. San Luis y Santa Fe siguieron el pleito. La Corte ahora, con las firmas de Lorenzetti, Maqueda y Horacio Rosatti, le dio la razón a San Luis, anticipo además de respuesta al planteo santafesino.

 

En el oficialismo, destacaban después tres puntos. El primero, práctico: el DNU debería ser ahora rechazado por las dos cámaras para caer. El segundo, de valoración: el peronismo en todas sus vertientes queda así expuesto como la fuerza que impide la recuperación de bienes generados por la corrupción. Y la tercera, producto de la anterior y de algunos sondeos: algunos creen que hay margen para evitar el fin del decreto en el recinto o para tratar la postergada ley de extinción de dominio.

 

Fuente: Infobae

El peronismo unido y la Corte Suprema suman alertas para el Gobierno

El Gobierno pero sobre todo la economía registran cada hecho político –y judicial, con sentido político- como señales que pueden marcar un rumbo más o menos crítico en el año electoral que recién arranca. La Corte aportó un revés con su fallo a favor de San Luis por un reclamo de fondos: agrega un eslabón a sus mensajes duros, anticipa otros y exhibe un trío dominante en el tribunal que de todas maneras no agota sus propias internas. El Congreso volvió a mostrar una foto del peronismo unido: tampoco resuelve esa discusión interna pero sugiere que el Presidente es la principal variable de ajuste en su propia pelea.

 

Las internas, de todos modos, son analizadas de diferente modo en el oficialismo. En el caso del peronismo, los funcionarios y legisladores más vinculados a las negociaciones creen naturalmente que será un año muy difícil, pero no cierran todas las puertas al PJ. Es decir, evalúan que en alguna medida pueden cerrar algún que otro trato. Y sienten que si los temas generan expectativas o son de interés social, no todo es gratis para la oposición actuando de manera indiferenciada –kirchneristas, federales y otros- como único recurso. El ejemplo de estas horas es el rechazo al DNU sobre extinción de dominio para bienes que son producto de la corrupción.

 

Más compleja y menos esperanzada es la lectura sobre la Corte Suprema. El principal problema es el empeoramiento de la relación con el tribunal, que venía arrastrando problemas para establecer una interlocución unificada y sólida mucho antes de la ofensiva relámpago que dejó fuera de la presidencia de la Corte a Ricardo Lorenzetti, pero para nada fuera de combate, y coronó a Carlos Rosenkrantz, pero acotado de entrada por sus colegas.

 

Cristina Kirchner decidió ampliar los efectos al resto de los distritos mediante un decreto, apenas un par de semanas antes de despedirse de Olivos. Macri lo frenó, sobrevino una larga negociación y un acuerdo con las provincias, entre ellas Córdoba. San Luis y Santa Fe siguieron el pleito. La Corte ahora, con las firmas de Lorenzetti, Maqueda y Horacio Rosatti, le dio la razón a San Luis, anticipo además de respuesta al planteo santafesino.

 

En el oficialismo, destacaban después tres puntos. El primero, práctico: el DNU debería ser ahora rechazado por las dos cámaras para caer. El segundo, de valoración: el peronismo en todas sus vertientes queda así expuesto como la fuerza que impide la recuperación de bienes generados por la corrupción. Y la tercera, producto de la anterior y de algunos sondeos: algunos creen que hay margen para evitar el fin del decreto en el recinto o para tratar la postergada ley de extinción de dominio.

 

Fuente: Infobae

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