El policía que mató a un supuesto ladrón dijo que hizo “dos o tres disparos” para intimidar

El alférez José Francisco Zárate Castro, de 32 años, ya fue imputado por el homicidio de Jorge “Coreano” Britos, el joven de 24 años asesinado de un disparo en el abdomen el sábado a la madrugada en el Parque Industrial Norte. El policía se abstuvo de declarar en la audiencia indagatoria y su abogado defensor pidió la prórroga constitucional de detención.

 

La audiencia tenía un elemento fundamental: qué tipo de delito le iban a achacar al alférez. La jueza penal Virginia Palacios lo indagó por el artículo 79 del Código Penal, es decir homicidio simple con el agravante de que fue cometido con arma de fuego.

 

Al menos por ahora quedaron descartadas otras figuras del homicidio, más leves.

 

Si bien Zárate Castro –que se desempeña como personal de la comisaría cuarta, la que tiene jurisdicción sobre esa parte del parque-, hay una declaración del jefe de la seccional, el subcomisario Luis Lucero Martínez que echa luz sobre lo que pasó el sábado a la noche aunque con algunas particularidades.

 

El viernes 25 de Mayo a la noche Zárate Castro estaba en la garita de la fábrica Multifer, lindante con el depósito de la planta de AVH.

 

A las 23:37 el alférez le mandó un WhatsApp a su jefe Lucero. “Andan tres vagos en AVH”, le escribió y le pidió que enviase un móvil policial.

 

Lucero dijo que a comienzos de la semana pasada, el 21 y el 23 de mayo, la comisaría que está bajo su mando recibió dos denuncias de uno de los encargados de AVH por robo. Juzgó que lo que pedía su subordinado no era en vano.

 

El móvil apareció casi una hora después. Un mensaje que Zárate le escribió a su jefe a las 00:34 del sábado así lo consigna: “Ahí pasó el móvil pero salió como para la canera. Los vagos seguro son del 1° de Mayo”.

 

Antes de ese mensaje, Lucero le había escrito al alférez pidiéndole que se cuide. “Sí jefe, no tengo miedo. Tengo las esposas acá”, respondió.

 

A las 2:21, el teléfono de Lucero volvió a sonar. Era el jefe de la oficina judicial de la cuarta, Marcelo Coria, que le avisaba que había entrado un herido de bala al Hospital de Oeste. “Los familiares me dijeron que el que le disparó fue un tal Gutiérrez o Giménez, que andaba en un Renault 12 y vive en El Lince”, le precisó Coria a su jefe.

 

A las 6:58 del sábado 26, Lucero recibió la confirmación de que en su jurisdicción había ocurrido un homicidio: a esa hora recibió la información de que el herido de bala había muerto pero en el Hospital San Luis.

 

Hasta ahí los relatos van en paralelo: la secuencia de mensajes del alférez en la fábrica y los ruidos que lo alertaron y el muerto por un disparo de arma de fuego.

 

Lucero se reunió a las 10:20 del sábado en la seccional con el subjefe y el responsable de la oficina judicial. Ya sabía que la división Homicidios investigaba un hecho en su jurisdicción.

 

En ese momento apareció Zárate en la comisaría. Estaba –o seguía- de civil pero con su arma reglamentaria encima. “Jefe –le dijo-, sabe que me enteré que apareció muerto un chico en el 1° de Mayo y yo pienso que puede tener relación con los muchachos que anoche quisieron entrar a robar a la fábrica”.

 

Y abundó en detalles: “Anoche cuando hablé con usted (se refiere a los mensajes y a una comunicación telefónica) estaba en la fábrica Multifer cubriendo seguridad y escuché ruidos, por eso le mandé los mensajes. Y como los ruidos no paraban me fui hasta el fondo de la fábrica y como para intimidar efectué dos o tres disparos; no recuerdo con exactitud cuántos fueron pero no fueron más de eso”.

 

Aclaró que disparó no hacia los cuerpos que vio cerca del alambrado sino a los costados y que tenía los brazos en cruz porque iba a alumbrando con una linterna.

 

El subcomisario Lucero ordenó que le quitase el arma y que el personal preservase su integridad física porque estaba muy nervioso. Fue hasta el Parque Industrial Norte y habló con la jueza Palacios. Y le mostró los mensajes de Zárate.

 

El sábado a la noche el médico forense Luis Lucero Arienti determinó que Britos había muerto por una hemorragia masiva provocada por un proyectil de arma de fuego. Ese proyectil dejó orificio de entrada y de salida y la pericia balística arrojó una “identidad balística” con el peritaje que se hizo al arma del alférez.

 

Zárate quedó detenido hoy al mediodía. Ahora deberá esperar ocho días para conocer qué resolverá la jueza. Y deberá confiar en su abogado y en las pruebas que pueda aportar.