El suero equino hiperinmune demostró reducir un 45% la mortalidad de pacientes con coronavirus

Audio: Martín Rinaldi Tosi, investigador CONICET y docente de la Universidad Católica de Cuyo

El suero de caballos denominado “CoviFab”, desarrollado por investigadores argentinos, ya está disponible para su uso hospitalario y bajo prescripción para las clínicas, obras sociales, prepagas o Ministerios de Salud.

Martin Rinaldi Tosi, investigador CONICET y docente de la Universidad Católica de Cuyo, indicó que el nuevo método, que ya se distribuye en todo el país, es una estrategia más que suma a los diferentes desarrollos de prevención contra el Covid19, en especial para los grupos de riesgo.

“El suero se trata de un medicamento que se llama inmunobiológico y consiste en inocular un caballo con una proteína que es del coronavirus y que el animal genere los anticuerpos o defensas contra esa proteína. Luego se extrae el suero de ese caballo, se purifica y se puede aplicar a las personas”, explicó.

En diferentes estudios, se demostró que el suero “disminuye un 45% la mortalidad de pacientes con cuadros graves y también posee más beneficios como sacar a las personas más rápido de la terapia”

El científico informó también que “el costo que tiene es muy económico, son desarrollos argentinos por lo que tenemos alta disponibilidad para ser usados y son cuestiones que están probadas y se usan hace más de 100 años los sueros en animales, principalmente en caballos”.

Rinaldi Tosi afirmó que el suero del caballo es un 50% más potente que los anticuerpos que puede generar una persona y su aplicación en humanos no genera ningún efecto adverso. “Es hiperinmune porque genera varios tipos de anticuerpos”, agregó.

El suero puede ser usado en pacientes que ya tienen la enfermedad, cin sintomatología y en cuadros moderados o severos. “No es para pacientes leves, ya que se va a seguir usando el plasma de otros pacientes que hayan sido infectados”.

El suero es producido por el laboratorio Inmunova; cada dosis se genera en un lapso de 20 a 25 días. Rinaldi Rossi narró que desde la empresa informaron que ya cuentan con un alto volumen de stock para empezar a comercializar lo.

Por otra parte, el investigador del CONICET aclaró: “A los caballos no les pasa absolutamente nada porque la dosis que se les coloca no es letal ni infectiva, simplemente es una proteína más que anda dando vuelta”.

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