El trabajo es cosa de grandes: hoy es el Día mundial contra el Trabajo Infantil

Hoy, 12 de junio es el Día mundial contra el Trabajo Infantil y durante el 2020, las acciones apuntarán a evitar que la crisis actual provocada por el COVID-19 agudice esta problemática. El tiempo que un niño dedica al trabajo compite con el tiempo dedicado a la educación, al estudio, al juego y a la socialización.

Tal como sucede en momentos de crisis, los niños son uno de los grupos que más sufren los efectos que la pandemia del COVID-19 produce en la economía y en el mercado laboral. Se estima que la actual situación puede empujar a millones de niños vulnerables al trabajo infantil.

Por ese motivo, el Gobierno, el mundo empresario y el sector sindical deben aunar esfuerzos en aras de generar políticas, programas y planes de acción que propendan a evitar estas prácticas naturalizadas culturalmente en nuestra sociedad.

Cabe mencionar que en el año 2002 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró el 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil con el objeto de generar conciencia y promocionar políticas activas para que ningún niño, niña o adolescente se vea privado de la posibilidad de acceder a la educación, a la salud y a la recreación.

De acuerdo con los datos suministrados desde la subsecretaría de Trabajo y Empleo y teniendo en cuenta las fuentes de la Organización Internacional del Trabajo, el INDEC y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la nación se estima que en el mundo hay 152 millones de niñas y niños, de 5 a 17 años de edad en situación de trabajo infantil y que 72 millones realizan trabajos peligros. De esa cantidad, hay 108 millones que pertenecen al sector de la agricultura (71%), de los cuales 75 millones realizan trabajos no remunerados en su propia familia.

Los efectos del trabajo infantil privan a los niños, niñas y adolescentes de disfrutar de su infancia; de sus tiempos de juego, recreación y descanso. Además los obliga a asumir esfuerzos y responsabilidades laborales propias de los adultos y representa perjuicios en el bienestar físico, mental, afectivo, social y moral.

En nuestro país, la edad mínima de admisión al empleo es de 16 años. Sin embargo, también se considera explotación infantil a los casos en que menores de 18 años participan en trabajos peligrosos, es decir, aquellas susceptibles de dañar su salud, seguridad o moralidad, así como las peores formas de trabajo infantil como la esclavitud, la explotación sexual y actividades ilícitas.

 

Fuente: MendoVoz

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