En la Argentina existen unos 5.000 basurales a cielo abierto

Cuando hablamos de vertederos o basurales a cielo abierto no solo se nos presenta un inconveniente de tipo ambiental, sino también debemos pensar en la cuestión social y económica que estos paisajes traen aparejados y que afecta a un vasto segmento de la población latinoamericana. La degradación del paisaje se produce cuando aceleramos los flujos de los elementos minerales o cuando reducimos el número de especies vegetales o animales, arrojamos residuos, se reducen espacios verdes, y/o la construcción de obras de infraestructura edilicia.­

Cuando un bosque pierde el canto de los pájaros, parte del paisaje muere un poco. Cuando un arroyo pierde la calidad de sus aguas, el paisaje muere un poco. Cuando a un campo le arrojamos basura, el paisaje muere un poco.

El Banco Interamericano de Desarrollo expresa que el 45% de los residuos que se generan en nuestro continente encuentran como lugar de disposición final a estos lugares, todo ello sin contabilizar los que se arrojan a cauces de agua.

La Asociación D-Waste elaboró el denominado Waste Atlas. The World’s Biggest Dumpsites (Atlas de los Residuos. Los mayores vertederos del mundo) efectuando durante dos años un relevamiento mundial de los sitios más grandes destinados a basurales a cielo abierto, ubicando así 50 grandes vertederos, de los cuales 13 están ubicados en Latinoamérica. ­

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) viene promoviendo hace ya varios años el cierre de basurales en América Latina y El Caribe, para mejorar la calidad del aire de la región, sobre todo en los países en desarrollo. Especialmente indica la peligrosidad de los vertederos que no cuentan con un plan de manejo adecuado poniendo en amenaza el bienestar de las comunidades colindantes, especialmente de quienes trabajan en esos lugares o de personas que van en búsqueda de artículos en buen estado

Uno de los principales conflictos ambientales ocurre con la quema de residuos, provocando grandes trastornos en la salud de las personas que habitan en las cercanías y en los que obtienen recursos de dichos basurales. Atilio Savino, editor jefe del reporte de la ONU Perspectiva de la Gestión de Residuos en América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), destacó en el mismo que se calcula que, de continuar con las actuales tendencias, los basurales a cielo abierto serán responsables de entre 8 y 10% de los gases de efecto invernadero en 2025.­

En Argentina existen aproximadamente 5.000 basurales a cielo abierto, donde se disponen residuos sólidos de manera indiscriminada sin ninguna separación previa. Las medidas de seguridad y de protección ambiental brillan por su ausencia. ­

LA LEY­

­La Ley Nacional 25.675 de Presupuestos Mínimos (Ley Gral. del Ambiente), delega en los estados locales, “la potestad, a fin sean activos en la protección a medio ambiente, y así evitar daños ambientales, que producidos resultan se irreparables”. En ejercicio del Poder de Policía, que ostentan los municipios, y ante una contravención a una norma ambiental, resulta competente la Justicia de Faltas Municipal.

En la Causa 94203 Informa Acta de Emplazamiento Nº 43901. Campo usado como Basural se constató depósitos de residuos domiciliarios a cielo abierto, dentro de un campo de propiedad privada. En virtud de constituir una falta grave (art. 4 Bis Inc a) Ley 11.723 y Ordenanza Municipal 707, que atenta contra las condiciones ambientales la salubridad pública, se dictó sentencia condenando al contraventor, quien interpuso recurso contra la resolución, y la Alzada, Juzgado Correccional de la Ciudad de La Plata, confirmo la sentencia apelada.

Entre las afectaciones al ambiente se deben mencionar la contaminación de las napas freáticas y los cursos de aguas superficiales al no contar con la correcta impermeabilización de los suelos donde están ubicados; y a la contaminación del aire, al producirse la quema o incineración de los residuos liberando incluso gases tóxicos y sumamente nocivos (entre ellos el metano, dióxido de carbono, óxidos de azufre y de nitrógeno así como diversos metales pesados). Todo esto sin mencionar el importante foco de plagas y de vectores transmisores de numerosas enfermedades.

­GRAN ENVERGADURA­

­Estamos entonces frente a un problema de gran envergadura que necesita de un tratamiento integral en todos los niveles jurisdiccionales (nacional, provincial y municipal) ya que presenta desafíos asociados. Por un lado, la gestión eficiente de los residuos evita la contaminación por emanaciones tóxicas y reduce el volumen de los desechos, a la vez de que mejora las condiciones, y torna más seguro el trabajo de los recuperadores. Por otro lado permite la reutilización de los residuos, convirtiéndolos en recursos que puedan ser reinsertados en el sistema productivo a través del reciclaje o de la extracción de biogás para generar energía. ­

La economía circular es, por lo tanto, un muy buen concepto para promover empezando por el tratamiento diferenciado y controlado de los residuos como estrategia general.­

Es una aspiración que desde los organismos provinciales y locales, al diseñar sus políticas públicas, organicen programas de educación, capacitación y concientización social masiva, con mensajes claros con relación la administración de residuos domiciliarios para mejorar la cálida de vida y prevenir daños en la salud de la población. 

El ciudadano debe ser guiado para un cambio de conducta. El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los habitantes interesados (consultas, audiencias públicas), en el nivel que corresponda.­

Fuente: LA PRENSA

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