En River ya comparan a Lucas Pratto con el “Búfalo” Funes

La sensación se disparó el domingo en la Bombonera, en ese mismo instante en que Lucas Pratto coronó su obra del primer empate de River, mientras los hinchas de Boca aún festejaban el gol de Wanchope Ábila. En ese momento, cuando el 27 con la banda roja en diagonal corría para celebrar en medio de un estadio que se silenciaba y nada comprendía, brotó un recuerdo que a su vez provocó una certeza: a Pratto hay que cambiarle el apodo. Habrá que dejar de llamarlo Oso. Desde ese dibujo realizado en la final más grande de la historia de la Copa, ¿por qué no llamarlo Búfalo, como Juan Gilberto Funes? ¿O acaso la resolución de Pratto -la gran certeza de Gallardo para el ataque, entre tanto candidato para acompañarlo- no se arrima, por instancia y por modos, a la de Funes en la revancha contra América de Cali en el Monumental, la noche de la primera consagración copera de River?.

Una y otra son maniobras con potencia y con velocidad, resueltas con remates cruzados y bajos, mientras defensores arrastrados en esa carrera contemplan con rostros que combinan resignación con padecimiento. Sólo se diferencian por detalles mínimos: el de Pratto fue un derechazo desde dentro del área, entrando por la derecha y desde un ángulo más complicado, abierto hacia la derecha; el de Funes fue un zurdazo antes de ingresar a ese rectángulo caliente donde muy pocos actúan con frialdad, casi de frente, apenas recostado a la izquierda.

Ese impulso con tono comparativo entre Funes y Pratto no se trata sólo de esas dos definiciones puntuales con múltiples semejanzas. No pasa apenas por el parecido físico y por el puesto idéntico. Claro que suma también que ambos hayan anotado otros goles coperos decisivos, pero no es lo único. Hay demasiados puentes que unen las dos historias, la de aquel “9” del equipo que se adueñó del continente en 1986 con la de este centrodelantero obsesionado por atrapar la cuarta Copa en la vida de River.

El primer punto en común entre estos dos goleadores corpulentos y llenos de fe se encontró el primer día de Pratto como jugador de River. Fue en un restaurante de Palermo Hollywood propiedad de Rodolfo D’Onofrio. Ahí acababa de cerrarse el pase del goleador a River. Ahí estaban el presidente, el mánager Enzo Francescoli, el futbolista y su representante, Gustavo Goñi. Cuando ya se habían dado la mano y las sonrisas mandaban, el apoderado se puso serio y sentenció: “Lucas va a ser el nuevo Funes”. No se sorprendió Francescoli y levantó la apuesta. “Vos vas a quedar en la historia más que yo, acordate”, le dijo el Príncipe.

Ahora, un goleador y otro quedan unidos por la banda roja en diagonal, por el gol y por la Libertadores. Pero también por muchos otros puentes. Por eso no estaría mal cambiarle el apodo a Pratto. Si primero era el Camello por su espalda encorvada y en Brasil se reafirmó como el Oso, ¿por qué no puede ser el Búfalo Pratto después de ese gol en la Bombonera?

 

Fuente: Clarín