En un Mundial tan raro ¿Por qué no?

La tensión, la desilusión, la amargura, la tristeza, el pesimismo, la bronca que generó el comienzo de la participación Argentina en la Copa del Mundo ya quedaron atrás. Como también el desahogo que provocó el gol de Marcos Rojo ante Nigeria, ese que le dio la clasificación a la selección a octavos. Ahora, comienza otra historia.

“Empieza el verdadero Mundial” dicen algunos, como si lo que vimos hasta aquí fuera un mero trámite. Está claro que no. Pregúntenle a Alemania si no. O a España, que pasó a duras penas. Ni hablar de Argentina.

El equipo de Messi viajó a Kazan, se va a hospedar en el Hotel Ramada, y va a jugar el sábado, a las 11.00 de la Argentina, en el Kazan Arena (estadio en el que disputa sus partidos de local el Rubin Kazan). Su rival será Francia, buen equipo con algunas “estrellas” pero nada del otro mundo.

Jorge Sampaoli quiere repetir el 11 titular que le ganó a Nigeria (por primera vez desde que es técnico de la selección) o a lo sumo introduciría un cambio.

 

Este Mundial ha regalado muchas sorpresas: México le ganó a Alemania, Corea le ganó a Alemania, Croacia goleó a Argentina, Marruecos casi le arruina la clasificación a España, Islandia no se dejó doblegar por Argentina, entre otras.

A los octavos de final se metieron 10 selecciones europeas, 4 sudamericanas, 1 centro-norteamericana y 1 asiática. Es normal la cantidad de equipos del “viejo continente” porque es el que más selecciones provee a la Copa, aunque en porcentaje pierde con Sudamérica, que logró colar al 80% de los equipos que iniciaron la primera fase (sólo quedó afuera Perú).

El camino de Argentina hacia la final no es fácil, como no ha sido fácil hasta acá, pero tampoco es imposible: si supera a Francia enfrentaría a Portugal o Uruguay en cuartos y luego, probablemente, a Brasil en semi. Definiría la Copa con España, Bélgica, Inglaterra o algún otro equipo que diera otra sorpresa.

La selección de Sampaoli no dio grandes muestras de juego ni parece un equipo muy sólido. Lejos está de aquel combinado que llegó a la final en Brasil 2014 de la mano de Alejandro Sabella, cuando sin brillar tenía una idea más o menos clara. Llegó hasta esta fase a los tumbos, con mucha actitud y algún destello perdido de buen fútbol (el pase de Banega y el gol de Messi fueron los mejores ejemplos).

Pero es fútbol, “dinámica de lo impensado” diría Dante Panzeri, y se puede soñar. Se puede soñar porque tenemos al mejor del mundo, porque los que quedan tampoco son máquinas y tienen falencias, porque a veces aparece un Rojo en un lugar que no le corresponde estar pero está, y porque hay jugadores que todavía no mostraron que están en las mejores ligas del mundo.

Francia, el rival del sábado, tuvo una primera fase bastante cómoda. Ganó sin grandes luces en su presentación, 2 a 1 a Australia; penó pero también salió triunfador contra Perú; y empató sin molestarse mucho con Dinamarca.

Tiene algunas figuras: Griezmann del Atlético de Madrid, Mbappé del PSG, Pogba de Manchester United, Giroud del Chelsea. A veces se refugia atrás y sale rápido, para aprovechar la velocidad de sus delanteros. Otras, maneja la pelota en la mitad, buscando espacios.

También tiene falencias: sus centrales (Varane y Umtiti) son fuertes y con buen juego aéreo, pero los laterales (Pavard y Hernández) suelen dejar muchos espacios y no tienen buena marca. Tampoco es un equipo muy luchador: cuando Perú lo atacó le creó varias oportunidades de gol, aunque no acertó luego en la definición.

Con Di María y Messi por las bandas, Higuaín (si juega) de apoyo en las inmediaciones del área (peleándose con Umtiti y Varane), la colaboración de Mercado y Tagliafico, Banega metiendo pelotazos largos, y el avance de Pavón (si reemplaza a Higuaín) contra los laterales franceses, Argentina puede sacar ventaja. Después tendrá que agruparse en defensa para que la velocidad de los delanteros franceses no sea un problema sin solución.

 

En las apuestas, Francia saca ventaja: su triunfo paga en promedio 10 Euros a 1; el de Argentina paga 15 a 1.

Didier Deschamps, técnico francés, todavía no confirmó el equipo, aunque se espera que los “Galos” tengan un planteo más defensivo que en los encuentros previos. Lloris; Pavard, Varane, Umtiti y Hernández; Pogba y Kanté; Mbappé, Griezmann y Matuidi; y Giroud, podría ser la formación.

Sampaoli, en cambio, alberga un par de dudas, pero solo una tiene que ver con la disposición de los jugadores en el campo: vuelve a confiar en Higuaín de 9 o salta de titular Cristian Pavón para que Messi sea el “falso 9”. La otra incógnita es Enzo Pérez, que tiene alguna molestia, pero igual llegaría en buenas condiciones al partido.

El 11 inicial sería: Armani; Mercado, Otamendi, Rojo, y Tagliafico; E. Pérez, Mascherano, Banega y Di María; Messi e Higuaín o Pavón.
El árbitro del partido será el iraní Alireza Faghani, que hasta ahora nunca dirigió a la Selección Argentina.

“Quedan 4 finales”, dijo Sampaoli una vez consumada la clasificación a octavos. Es eso. Ganar y seguir o perder y volverse. La del sábado es la primera final. Si Argentina pasa, ya nadie podrá detener el sueño en Rusia 2018. Ese, el que hace una semana era una pesadilla.

 

 

Por Facundo Insegna.