Femicidio de Agostina: indicios de que era víctima de explotación sexual

La noche que fue víctima de femicidio, el 14 de mayo pasado, Agostina Gisfman (22) no llevaba consigo un teléfono celular. Por eso los investigadores no encontraron rastros del aparato ni en el basural de Centenario donde calcinaron su cuerpo, ni en la casa del detenido Juan Carlos Monsalve (48) donde el principal sospechoso quemó algunas pertenencias de la joven.

Agostina no llevaba consigo un teléfono porque no tenía teléfono propio. El único número conocido por su familia para ubicarla era el de su esposo, Martín Díaz.

Así trascendió de fuentes ligadas a la investigación consultadas por Río Negro. El abogado Diego Vázquez, uno de los que representa como querellante a Díaz, aseguró a este diario que Agostina sí tenía teléfono pero “estaba roto desde una semana antes” del femicidio.

“Lo dejó de usar por ese motivo, tenía rota la pantalla. De todos modos lo secuestraron para hacerle pericias. También secuestraron el de Martín, el de la madre y el de otra persona que estaba en el momento del procedimiento”, dijo el abogado.

Otras fuentes confirmaron que hay un teléfono roto secuestrado en la causa, y añadieron que la familia de Agostina “se comunicaba con ella a través del celular del marido. Era el único número que conocían”.

El querellante agregó, ante una consulta de este diario, que el 14 de mayo cuando Díaz advirtió que pasaban las horas y su esposa no regresaba “comenzó a llamar a personas conocidas, por ejemplo a la mamá” de la víctima.

-¿Llamó a Torres Sáez, el hombre que la pasó a buscar por su domicilio a las 18 y la dejó en la rotonda a las 19:18? Fue el último que la vio con vida antes de que subiera a otro vehículo -preguntó Río Negro.

-Sí, lo llamó, pero no respondió -dijo Vázquez.

Torres Sáez, según Martín Díaz, contrataba a Agostina para tareas de limpieza, siempre en horario nocturno.

El esposo y querellante niega, según sus abogados, que la joven víctima de femicidio trabajara todas las noches. Y niega que ejerciera la prostitución. Hacía, según él, tareas eventuales de limpieza.

Sin embargo dos hombres que admitieron ser clientes y tres mujeres jóvenes que conocen al otro detenido, Gustavo Alejandro Chianese (56) declararon lo contrario ante los fiscales Agustín García y María Eugenia Titanti. Una de las mujeres dijo que trabajaban juntas todas las noches, y que Agostina cumplía regularmente el horario de 20 a 1. Ellas se quedaban más tiempo.

La tarde del 14 de mayo, Agostina dejó a su pequeña hija con su madre porque supuestamente Díaz tenía que trabajar esa noche y no podía cuidarla. Pero el hombre permaneció en su casa, mientras la víctima subía en la rotonda de la Ruta 151 y Circunvalación a un vehículo y no se la volvió a ver con vida.

De acuerdo con la teoría fiscal, Chianese, empleado de una gomería ubicada al lado de la Asociación de Taxis de Cipolletti, fue el nexo para que Agostina y Juan Carlos Monsalve se conocieran a principios de abril. Después fue el encargado de volver a ubicar a la joven para matarla.

La ubicó el 14 de mayo, al parecer personalmente y sin intermediarios. Entre Chianese y Martín Díaz no se descubrió ningún contacto hasta ahora. Por eso el viudo puede ser querellante en la causa. Tampoco aparecieron vínculos con Monsalve.

En el encuentro personal acordaron la cita en la rotonda pasadas las 19, donde supuestamente la esperaba Monsalve en una Chevrolet Tracker alquilada horas antes y que sería es escenario del femicidio.

La manera en que otros, todos varones, disponían de la vida de Agostina, su falta de medios propios para comunicarse, su dependencia de otros para movilizarse, los horarios estrictos, las contradicciones o silencios de su pareja, las relaciones que entablaba con otras chicas, son indicios que coinciden con una situación de explotación sexual.

Hasta ahora la investigación de los fiscales neuquinos avanzó hacia los responsables directos del femicidio (presuntamente Monsalves), uno de los supuestos partícipes (Chianese), y busca al tercero o tercera que pueda estar involucrado.

La manera en que fue planificado y ejecutado el femicidio de Agostina, el tono de las charlas entre los imputados, la destrucción de su cuerpo, se explican en ese posible contexto de explotación sexual.

Hacía ¿cuatro? ¿Cinco años? que la joven vivía atravesada por esa circunstancia. Hace 25 días que la mataron, y 14 días que detuvieron a los presuntos autores. No se conoce, en todo este tiempo, que ninguna investigación haya avanzado sobre las redes de explotación sexual en Cipolletti.

Fuente: RÍO NEGRO

× Whatsapp