“Hipotecados UVA” se unen para reclamar por el brutal incremento de las cuotas

Los valores inflacionarios registrados en el país en 2018, que no fueron acompañados por el aumento de los ingresos en la mayor parte de la población, generaron una gran preocupación en los tomadores de créditos hipotecarios UVA de todo el país.

Por eso, desde hace algunas semanas comenzaron a reunirse (en forma personal o virtual) en distintas ciudades y provincias de la Argentina para pedir una solución antes que el sueño de la casa propia se convierta en pesadilla.

Los créditos UVA (Unidades de Valor Adquisitivo) comenzaron a otorgarse en 2017, como una solución al déficit habitacional del país. La ventaja del sistema de préstamos frente a la hipoteca tradicional radicaba en la accesibilidad y la baja tasa de interés.

Pero los UVA cuentan con una variable que no parecía representar un problema en sus comienzos: están atados a los valores inflacionarios mediante el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER).

El CER es un índice elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que se ajusta a diario y refleja la evolución de la inflación. Toma como base de cálculo la variación registrada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que calcula el INDEC.

Cuando el grueso de “hipotecados” tomó los créditos, el gobierno nacional anunciaba que la inflación iba a ir en descenso con el paso de los meses y de los años.

De hecho, en noviembre de 2017 especuló con un IPC del 10% (+o- 2) durante todo el año 2018; a los pocos días corrigió y puso como meta el 15%; y más tarde estiró el cálculo hasta el 20%. La meta que se había propuesto chocó con la realidad: la inflación del año pasado terminó casi en el 50%.

“Será de por sí un logro que la inflación sea este año la mitad del año pasado. Y esperemos que sea la mitad de este año el año próximo, y que lleguemos a un dígito en 2019”, decía a mitad de 2017 el ex ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

 

Así, quienes tomaron préstamos UVA vieron incrementos notables de las cuotas, cuando sus ingresos no se modificaban en los mismos términos. Los que comenzaron a pagar sus créditos en enero de 2018, sobre el final del año abonaron casi un 50 por ciento más que doce meses antes.

Esta variación se reflejó también en una drástica reducción del mercado crediticio: entre marzo y abril del 2018 se otorgaron 12.000 hipotecas UVA por mes; en enero de 2019 solo 2.000. Claro que esta disminución no es solo por la variación del CER sino también porque hubo modificaciones en la modalidad para acceder a los préstamos que hace casi imposible que un asalariado pueda conseguirlo.

Antes que las cuotas se vuelvan impagables (aunque por diferentes variables, en algunos casos ya lo son), se formaron grupos denominados “Hipotecados UVA Autoconvocados”, que buscan articular acciones destinadas a encontrar una solución.

El primer grupo se originó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en agosto del año pasado. Luego, se crearon nodos en otras ciudades y provincias (según la población) para comenzar a agilizar las acciones y que sean más dinámicas las llegadas a los diferentes referentes políticos. Así se crearon los “Hipotecados UVA Autoconvocados” en Salta, Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Mar del Plata y La Plata, entre otros. Aquí en San Luis recién se está conformado uno, que busca nuclear a la mayor cantidad de damnificados posibles, para que el reclamo sea más contundente y tenga fuerza local.

Paula Hurtado, una de las impulsoras del grupo “Hipotecados UVA Autoconvocados San Luis”, detalló a SanLuis24 que la idea es reunirlos a “la mayor cantidad de tomadores de créditos” de la provincia que se encuentren en la misma situación.

El reclamo de los “hipotecados” se basa en un cálculo simple: mientras que los precios en general alcanzaron el 50% de aumento el año pasado; las paritarias más favorables para los trabajadores determinaron incrementos salariales que no superaron el 25%. De esta manera, la pérdida de poder adquisitivo no sólo afectó su vida cotidiana sino también el cumplimiento de sus obligaciones crediticias.

Las entidades bancarias que otorgaron los préstamos echaron mano a una solución, que a la larga puede ser otro problema más grave: ofrecen ejecutar la cláusula de extensión de crédito, que puede utilizarse por única vez e indica que si la cuotas aumentan 10 puntos porcentuales más que lo que subirían si se ajustaran por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS) del Indec, el deudor puede pedir una prórroga de hasta un 25% en el plazo de devolución, a cuotas mensuales más bajas. Es decir, si un deudor tiene un crédito a 20 años, puede pedir devolverlo en 25.

Esta propuesta resulta un arma de doble filo. Hurtado, que vive en Villa Mercedes, comenzó a pagar su crédito en mayo del año pasado. Desde la cuota inicial a la de enero de este año calculó una suba del 36%, producto del crecimiento del IPC en esos 9 meses. Con una inflación que inició el 2019 al mismo ritmo que el 2018, si obtuviera la reducción por la cláusula de extensión, volverá en pocos meses a la misma encrucijada de afrontar el pago a duras, pero ya sin posibilidad de refinanciar la deuda hasta el final de la relación contractual con el banco.

Los grupos de deudores autoconvocados proponen otras soluciones (por ejemplo, que las cuotas se indexen con el Coeficiente de Variación Salarial, CVS, y no con el CER) pero, sobre todo, esperan que el Gobierno nacional tome alguna determinación que los favorezca. O al menos que no los perjudique tanto.

“Hipotecados UVA” se unen para reclamar por el brutal incremento de las cuotas

Los valores inflacionarios registrados en el país en 2018, que no fueron acompañados por el aumento de los ingresos en la mayor parte de la población, generaron una gran preocupación en los tomadores de créditos hipotecarios UVA de todo el país.

Por eso, desde hace algunas semanas comenzaron a reunirse (en forma personal o virtual) en distintas ciudades y provincias de la Argentina para pedir una solución antes que el sueño de la casa propia se convierta en pesadilla.

Los créditos UVA (Unidades de Valor Adquisitivo) comenzaron a otorgarse en 2017, como una solución al déficit habitacional del país. La ventaja del sistema de préstamos frente a la hipoteca tradicional radicaba en la accesibilidad y la baja tasa de interés.

Pero los UVA cuentan con una variable que no parecía representar un problema en sus comienzos: están atados a los valores inflacionarios mediante el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER).

El CER es un índice elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que se ajusta a diario y refleja la evolución de la inflación. Toma como base de cálculo la variación registrada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que calcula el INDEC.

Cuando el grueso de “hipotecados” tomó los créditos, el gobierno nacional anunciaba que la inflación iba a ir en descenso con el paso de los meses y de los años.

De hecho, en noviembre de 2017 especuló con un IPC del 10% (+o- 2) durante todo el año 2018; a los pocos días corrigió y puso como meta el 15%; y más tarde estiró el cálculo hasta el 20%. La meta que se había propuesto chocó con la realidad: la inflación del año pasado terminó casi en el 50%.

“Será de por sí un logro que la inflación sea este año la mitad del año pasado. Y esperemos que sea la mitad de este año el año próximo, y que lleguemos a un dígito en 2019”, decía a mitad de 2017 el ex ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

 

Así, quienes tomaron préstamos UVA vieron incrementos notables de las cuotas, cuando sus ingresos no se modificaban en los mismos términos. Los que comenzaron a pagar sus créditos en enero de 2018, sobre el final del año abonaron casi un 50 por ciento más que doce meses antes.

Esta variación se reflejó también en una drástica reducción del mercado crediticio: entre marzo y abril del 2018 se otorgaron 12.000 hipotecas UVA por mes; en enero de 2019 solo 2.000. Claro que esta disminución no es solo por la variación del CER sino también porque hubo modificaciones en la modalidad para acceder a los préstamos que hace casi imposible que un asalariado pueda conseguirlo.

Antes que las cuotas se vuelvan impagables (aunque por diferentes variables, en algunos casos ya lo son), se formaron grupos denominados “Hipotecados UVA Autoconvocados”, que buscan articular acciones destinadas a encontrar una solución.

El primer grupo se originó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en agosto del año pasado. Luego, se crearon nodos en otras ciudades y provincias (según la población) para comenzar a agilizar las acciones y que sean más dinámicas las llegadas a los diferentes referentes políticos. Así se crearon los “Hipotecados UVA Autoconvocados” en Salta, Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Mar del Plata y La Plata, entre otros. Aquí en San Luis recién se está conformado uno, que busca nuclear a la mayor cantidad de damnificados posibles, para que el reclamo sea más contundente y tenga fuerza local.

Paula Hurtado, una de las impulsoras del grupo “Hipotecados UVA Autoconvocados San Luis”, detalló a SanLuis24 que la idea es reunirlos a “la mayor cantidad de tomadores de créditos” de la provincia que se encuentren en la misma situación.

El reclamo de los “hipotecados” se basa en un cálculo simple: mientras que los precios en general alcanzaron el 50% de aumento el año pasado; las paritarias más favorables para los trabajadores determinaron incrementos salariales que no superaron el 25%. De esta manera, la pérdida de poder adquisitivo no sólo afectó su vida cotidiana sino también el cumplimiento de sus obligaciones crediticias.

Las entidades bancarias que otorgaron los préstamos echaron mano a una solución, que a la larga puede ser otro problema más grave: ofrecen ejecutar la cláusula de extensión de crédito, que puede utilizarse por única vez e indica que si la cuotas aumentan 10 puntos porcentuales más que lo que subirían si se ajustaran por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS) del Indec, el deudor puede pedir una prórroga de hasta un 25% en el plazo de devolución, a cuotas mensuales más bajas. Es decir, si un deudor tiene un crédito a 20 años, puede pedir devolverlo en 25.

Esta propuesta resulta un arma de doble filo. Hurtado, que vive en Villa Mercedes, comenzó a pagar su crédito en mayo del año pasado. Desde la cuota inicial a la de enero de este año calculó una suba del 36%, producto del crecimiento del IPC en esos 9 meses. Con una inflación que inició el 2019 al mismo ritmo que el 2018, si obtuviera la reducción por la cláusula de extensión, volverá en pocos meses a la misma encrucijada de afrontar el pago a duras, pero ya sin posibilidad de refinanciar la deuda hasta el final de la relación contractual con el banco.

Los grupos de deudores autoconvocados proponen otras soluciones (por ejemplo, que las cuotas se indexen con el Coeficiente de Variación Salarial, CVS, y no con el CER) pero, sobre todo, esperan que el Gobierno nacional tome alguna determinación que los favorezca. O al menos que no los perjudique tanto.

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