Hizo un documental sobre el femicidio de su madre: “Mi objetivo fue resignificar la historia y hacer algo en memoria de ella”

La directora, guionista y protagonista del primer documental que cuenta en primera persona cómo es ser hija de una víctima de femicidio, Mara Ávila, aseguró que con su obra pudo “empezar a hacer el duelo” 10 años después del crimen, a partir de “encontrar en lo colectivo el sentido de una tragedia que a priori se puede pensar como individual, pero es social y política”.

 “Lo de mi mamá ocurrió en 2005 y recién en 2014, cuando estaba terminando la carrera de Comunicación en la UBA y buscaba algo que me motivara para la tesina, se me ocurrió hacer un documental”, contó Ávila a Télam.

 Hoy, en perspectiva, puede ver que “lo que estaba necesitando era hacer el duelo” por el femicidio de su madre, la profesora de inglés María Elena “Mariel” Gómez, lo que finalmente pudo empezar a hacer «durante todo el proceso de escribir el guion” de este material audiovisual inspirado “en los documentales en primera persona de les hijes de desaparecidos”.

 “Lo bueno de este documental que surge de un dolor muy grande, tiene que ver con poder encontrar en lo colectivo el sentido de una tragedia que a priori se puede pensar como individual, pero que es social y política”, dijo.

 El proceso de realización, además, estuvo acompañado y en permanente diálogo con “el crecimiento del movimiento feminista” en el país, y una de las primeras jornadas de grabación fue el 3 de junio de 2015 con motivo de la primera marcha Ni Una Menos, que al final no entró pero fue «muy significativo» para ella porque «fue la única movilización que fui con mi papá”.

 “La peli me tiene a mí como personaje central y allí aparece la posibilidad de salir de la soledad y encontrarme en la lucha colectiva, dejarme acompañar, sentirme parte”, contó Ávila, de 41 años.

 Como parte de ese proceso Mara pudo “empezar a contar como femicidio” lo ocurrido el 19 de julio de 2005, cuando ella tenía 26 años y su madre fue asesinada a puñaladas por el expolicía Ernesto Jorge Narcisi (78) que no aceptaba que ella diera por concluida la relación.

 El femicida fue condenado en 2007 –cuando todavía no se había incorporado el agravante por femicidio al Código Penal- a nueve años de prisión por «homicidio simple» en un juicio del que Mara participó como testigo y querellante; pero la sentencia fue reducida a ocho años en segunda instancia y quedó libre el 18 de julio de 2013.

 El film de Ávila, “Femicidio. Un caso, múltiples luchas” que se puede ver gratis en la plataforma cine.ar, fue estrenado el año pasado y se presentó en diferentes festivales internacionales, como el XI Encuentro Hispanoamericano de Cine y Video Documental Independiente de México; el Festival de Cine de Oruro en Bolivia, el Dumbo Film Festival de New York y la X Muestra de Cine Internacional Memoria, Verdad, Justicia Guatemala.

 También se pudo ver en las ciudades de North Carolina (EEUU) y Bruselas (Bélgica); y en Argentina el film viajó por todo el territorio, resultando seleccionado para participar del Festival de Cine Nacional Leonardo Favio de Bolívar y obteniendo una distinción de Argentores como mejor guion original.

 “Lo que más me gusta es charlar con adolescentes de colegios donde incluyen el documental como parte de la Educación Sexual Integral (ESI) y sorprende que no están tan informados como uno supondría, que sufran situaciones de violencia y que a veces sean las chicas quienes no entienden el concepto de violencia de género”, dijo.

 Entre las hijas e hijos o familiares de víctimas de femicidio, Ávila siente que de alguna manera puede decir que es «una privilegiada” porque el asesino de su madre fue “identificado con nombre y apellido”, juzgado y condenado.

 “Tuve que atravesar por un montón de situaciones que todos los hijos tienen que atravesar, pero hay quienes no cuentan con los recursos, que no están cobrando la Ley Brisa o tienen que convivir con los agresores porque muy frecuentemente no hay justicia”, aseguró.

 En relación al rol de la sociedad, dijo que le parece que «todavía falta generar más empatía hacia los hijos e hijas, pero también hacia las víctimas” para que se sientan confiadas y seguras de contar lo que están atravesando.

 “Mi objetivo fue resignificar la historia y hacer algo por la memoria de mi mamá, pero trasponiéndolo a lo universal, para tratar de generar una suerte de huella de audiovisual que pueda circular”, concluyó.

Fuente: Misiones Online