Intentan, una vez más, apartar a Stornelli de la causa de los Cuadernos

Carlos Wagner, el ex titular de la Cámara de la Construcción que condicionó la carrera de arrepentidos en la causa de los Cuadernos, apuntó contra el fiscal Carlos Stornelli, el mismo funcionario juidicial con el que había acordado su figura de imputado-colaborador.

 

El empresario pidió a la Justicia la nulidad del pedido de elevación a juicio oral para él y el resto de los acusados en el caso de los cuadernos al poner en duda la “capacidad” de actuar de Stornelli por la causa que tiene en sus manos el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla que investiga una red de espionaje político-judicial y en la que el fiscal se encuentra imputado.

 

“Es imposible, en este caso, considerar la actividad procesal del Dr. Stornelli como si la causa que tramita ante el (juez de Dolores Alejo) Ramos Padilla no hubiera existido; como si en ella no se le imputaran, con acierto o no, actividades de deslealtad y delito hacia otros abogados intervinientes en estas actuaciones, como si no hubiera efectuado las declaraciones públicas en el sentido de que creía que aquellas actuaciones tendían a utilizarlo para perjudicar estas investigaciones”, sostuvo la defensa de Wagner, en el escrito al que accedió Infobae.

Y añadió: “El Dr. Carlos Stornelli es un puro y nudo ser humano revestido momentáneamente de los oropeles de la magistratura”. Stornelli está siendo investigado por Ramos Padilla en el marco de una red de espionaje político judicial que tenía como punta del icerbeg al falso abogado Marcelo D’Alessio, ya procesado junto a un ex espía, dos ex policías un fiscal de Mercedes.

 

Y aunque “la operación Puf” que denunció la diputada Elisa Carrió e investiga el juez Claudio Bonadio apunta a un grupo de ex funcionarios kirchneristas como responsables de la apertura de la causa en Dolores para perjudicar la causa de los Cuadernos, fue Wagner -un hombre de negocios- el que acaba de disparar en ese expediente contra el fiscal Stornelli.

Curiosamente, Wagner esquivó la prisión al declarar como imputado-colaborar en la fiscalía y contar “cómo funcionaba el club de la obra pública”, y condicionó la llegada de más empresarios arrepentidos a tribunales. Tan fuerte fue el rol que ejerció Wagner en la asociación ilícita que la Cámara Federal lo colocó en el rol de “organizador” junto a Julio De Vido, Roberto Baratta y José López, por debajo de Cristina Kirchner.

 

Lo cierto es que ahora con la sugestiva frase “Nadie es un ángel caído… todos somos antropoides erguidos”, aludiendo a un libro de Silvio Frondizi que habla de las motivaciones humanas, la defensa de Wagner pidió la nulidad del pedido de elevación a juicio que hizo Stornelli, que ya está en manos del juez Bonadio.

Para Wagner, es precisamente la convicción del fiscal Stornelli de que la causa de Dolores busca perjudicarlo la que lo obligaría a ser apartado del expediente que se abrió por las anotaciones de Oscar Centeno y, como consecuencia, todas sus derivadas.

 

“Así como se dice ‘el que es abogado de su propio asunto tiene de cliente a un tonto’, aludiendo a la necesaria implicancia emocional que supone la defensa de los propios intereses, el sayo cabe también para quién está llamado a ejercitar delicadas funciones instrumentales, en circunstancias en las que puede estar directamente vinculado o comprometido positiva o negativamente”, se sostuvo.

Los abogados también recordaron el proceso abierto en la Procuración General de la Nación. Y una entrevista que dio el propio Stornelli en mayo pasado cuando le preguntaron si “la causa de Dolores es una maniobra para frenar los cuadernos”, respondió: “Sin duda alguna… ese fue el motivo que inspiro a esta denuncia y que llevó a sacarme una foto a mí. No me caben dudas”.

 

“El Dr. Stornelli es un puro y nudo ser humano revestido momentáneamente de los oropeles de la magistratura. Sujeto como todos los seres humanos de filias y de fobias. De odios y simpatías. De pasiones y de prevenciones. En modo alguno pudo haberle sido indiferente al momento de redactar solitariamente el requerimiento de elevación a juicio, el plexo de graves acusaciones desgranadas a su respecto, con afectación incluso de intereses familiares muy cercanos, y de su personería profesional”, se aseguró.

 

Tras asegurar que “nadie en ese vórtice de tensión y de enfrentamiento puede ser indiferente” y “tener la capacidad para pronunciarse con serenidad y con equilibrio”, la defensa añadió: “Donde el interés personal se yuxtapone con el interés funcional no puede haber equilibrio. Nada bueno, más tarde o más temprano, será el precipitado jurídico de este acto írrito, absolutamente inválido por idoneidad intelectual”.

 

Fuente: Infobae