Irak anuncia la puesta en marcha de preparativos para retirar las tropas extranjeras

El mismo día que los féretros de Qasem Suleimani y Abu Majdi al Mujandis eran levantados en medio de una multitud sin precedentes en la ciudad de Ahvaz, en la misma provincia iraní donde ambos pelearon del mismo bando las batallas más duras contra las tropas del dictador Sadam Husein, el Parlamento iraquí aprobaba una moción no vinculante que exige la expulsión de las tropas estadounidenses. En las próximas semanas, el primer ministro en funciones, Adel Abdel Majdi, tendrá que negociar con diferentes formaciones políticas el futuro de la presencia de Estados Unidos en Irak.

Durante la sesión parlamentaria, en la que no participaron las facciones kurdas ni suníes, que se oponen a la retirada, Abdel Majdi fue una de las voces más críticas contra el “asesinato político” de Soleimani y Al Mujandis. Dijo que la retirada de EE.UU. “es en beneficio” de los dos países.

Mientras tanto, en Irán, el Gobierno decidió dejar de cumplir con las restricciones que le impone el pacto nuclear del 2015. Así, anunció que vuelve a enriquecer uranio “sin límite”, a almacenarlo también sin restricciones y a proseguir la investigación. Aun así, Irán no sale del acuerdo –como hizo EE.UU. en el 2018– y asegura que volverá a cumplir con lo pactado tan pronto como se le permita volver a vender petróleo. Este había sido el gran beneficio que obtenía Irán a cambio de frenar su programa nuclear, pero Trump se lo negó hace dos años.

En este ambiente de máxima tensión arrancó en la República Islámica el funeral que está llamado a ser el más grande desde la muerte del ayatolá Jomeini en 1989. Hoy tendrá su momento culminante en Teherán. Después de haber pasado por Ahvaz y Mashad, la segunda ciudad del país, donde se alza el mausoleo del imán Reza, los féretros de Soleimani y Al Mujandis serán paseados frente a una multitud en la famosa vía Enqelab o Revolución. El Gobierno ha declarado la jornada festiva. Al frente del cortejo irá el líder supremo Ali Jamenei.

“Todos estamos destruidos con la situación económica, pero el martirio (de Soleimani) nos ha vuelto a unir en contra de Estados Unidos, una unidad que no se vivía desde los tiempos de la guerra con Irak”, contaba a través del teléfono Zahra, una estudiante de 18 años que participó en los funerales en Mashad.

Pero más sorprendente aún fue lo sucedido en Ahvaz, la capital de la provincia del Juzestán, que es una de las regiones donde se han dado las mayores manifestaciones de protesta contra el régimen en los últimos años. Esta región de mayoría árabe ha sido una de las más golpeadas por la crisis económica, el desempleo, la contaminación y otros problemas derivados de la emergencia climática. Ahvaz es una de las ciudades más contaminadas del mundo. “Próximamente Tel Aviv será destruida”, decía uno de los lemas.

La amenaza de Trump de atacar 52 objetivos en Irán, algunos de mucha importancia cultural, también galvanizó a la población iraní a través de las redes sociales, incluida la que se opone al régimen y aplaude la muerte de Soleimani. “Trump ha logrado lo que nadie esperaba y lo que es un sueño para el régimen: la población sale en masa a la calle en contra de las acciones de Estados Unidos. Y hasta aquellos iraníes que apoyan a Trump hoy están en su contra por querer atacar su patrimonio cultural”, opina Mahsa, una socióloga de 28 años. Después de Teherán, el cuerpo de Soleimani será llevado a la ciudad de Qom y luego a Kermán, donde será sepultado.

 

Fuente: RT / La Vanguardia

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