Jóvenes mendocinos producen bioetanol con residuos orgánicos

Los mendocinos Andrés Benito, Diego Dapás y Eugenio Fisicaro crearon la empresa Nexea, incubada en la Municipalidad de Godoy Cruz, que en 2021 se llevó el primer premio Naves en la categoría Empresa naciente.

Benito contó en el programa Te digo lo que pienso que conduce Ricardo Montacuto por radio Nihuil, que hace un par de años se formaron “con la intensión de dar respuesta a la disposición final de residuos sólidos urbanos, en particular a los desechos orgánicos que generamos por consumir alimentos, por ejemplo restos de frutas, verduras, etc…”

“Hoy no se hace un aprovechamiento de estos residuos sino que simplemente se entierran para darle disposición final, que se degraden. Eventualmente se les da otros usos, pero son muy minoritarios”, explicó.

El ingeniero destacó que tienen desarrollada una planta piloto, para luego escalarla a nivel industrial. “Es un reactor, que produce degradación de la materia orgánica, fundamentalmente los azúcares para convertirlos en alcohol. Básicamente, es el mismo proceso que actualmente se realiza en Argentina, que es el bioetanol de primera generación, que se produce a partir de caña de azúcar y de maíz. Todas nuestras naftas están cortadas por ley con etanol de primera generación. Nuestro etanol es de segunda generación porque proviene de residuos”.

El bioetanol de segunda generación se puede utilizar para la sustitución de combustibles y alcanzar un corte mayor de las naftas y para la industria petroquímica, porque el alcohol se suele utilizar para algunos derivados para la generación de plásticos, fundamentalmente.

“De los 180 kilos de residuos que tiene nuestra planta piloto, se producen a razón de 15 litros finales de bioetanol. Pero además, hay otros co-productos que surgen del proceso, que tienen un valor agregado igual o mayor. Por ejemplo, el ácido acético, que es el vinagre que usamos en la mesa, o un bio-nutriente como alimento balanceado para la industria ganadera”.

El ingeniero señaló que actualmente están empezando a entrar en los procesos de inversiones de riesgo para poder escalar en el proyecto que es muy demandante de recursos económicos y humanos. “Esperamos que de aquí a 2023 podamos tener el producto final terminado para que sea de uso a escala municipal”. Finalizó.

Fuente: Noticias Ambientales