La bella y tranquila Zagreb

La capital de Croacia no es uno de los destinos que muchos elegirían para vacacionar. Claro, el país cuenta con hermosas playas que están tan de moda en esta época para los europeos, y tan abarrotadas de gente también por eso mismo, que a la hora de decantarse por un destino Zagreb no lleva mucha ventaja.

 

Sin embargo, Zagreb ofrece un descanso para aquel que viaja a través de Europa. Una suerte de respiro entre tantas ciudades grandes, de enormes edificios, descomunales monumentos, iglesias y museos.

 

Postales de Zagreb.

 

A diferencia de otras capitales del continente, la capital croata es más bien baja: no tiene tantos edificios de departamentos u oficinas que oculten temprano el sol. Más bien al contrario: abundan las casas y no tanto los departamentos.

 

Esta ciudad, de casi un millón de habitantes, es muy ordenada y pequeña. Se la puede visitar casi toda caminando o usando el transporte público, que es bastante más barato que en cualquier otro punto del continente.

 

Postales de la ciudad.

 

Por ejemplo: un viaje simple cuesta poco más de 60 centavos de euro. Lejos de los 2 o 3 Euros de las ciudades más caras pero también más bajo que trasladarse en ciudades no un poco “más amigables” al bolsillo, como Kiev (Ucrania) o Moscú (Rusia).

 

Zagreb desde arriba.

 

Como atractivos turísticos tiene innumerables museos de arte, de historia, y hasta de “relaciones rotas”, además de Iglesias, teatros y centros culturales.

 

La catedral de Zagreb.

 

Con calles anchas y veredas cómodas, exhibe una limpieza envidiable y también una curiosidad: aunque tiene un magnífico río (Sava) no parecen aprovecharlo turísticamente: no hay “playitas” ni lugares cercanos al centro donde darse un chapuzón en este caluroso verano que se cierne sobre Europa.

 

Entrada a la catedral de Zagreb.

 

También tiene una colina y un túnel en el que se puede transitar para llegar hacia algunos de los puntos de interés. Todo, en realidad, está en el centro. Y si bien hay algunas pendientes, el camino es fácil de recorrer.

 

Antiguo reloj y torres de la Catedral de Zagreb.

 

Sin duda, el punto más curioso es el museo de las Relaciones Rotas. En general, despierta un nivel de expectativa demasiado elevado para lo poco que cumple después. Se trata de un espacio donde personas de todo el mundo donaron algún objeto que perteneció a algún/a ex y relataron brevemente la historia. 

 

Museo de las relaciones rotas.

 

Son, en realidad, historias comunes de amores inconclusos y objetos bastante normales.

 

Un hacha terapeútica en el Museo de las Relaciones Rotas.

 

El museo nació como una iniciativa para conmemorar aquellos amores que se vieron interrumpidos por cualquier causa. Los despechados y despechadas que guardaron algún objeto de sus ex, en la actualidad, pueden donarlo junto a la breve historia del desamor.

 

Quizá lo más curioso que hay en el lugar sea el hacha: la explicación argumenta que un joven la utilizaba para descargarse luego de pelearse con su pareja con la que tenía una relación, por lo visto, bastante tormentosa.

 

Tarde de domingo en la capital Croata.

 

Por Facundo Insegna.

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