La carta del ciego que apuñaló al abogado: “Sentí que me quería violar”

Ariel Vera, el ciego que apuñaló al abogado Ernesto Zárate a comienzos de enero en su departamento de la calle Colón, le mandó una nota al juez penal Sebastián Cadelago. Escrita con una caligrafía prolija y en una hoja cuadriculada, la carta narra lo que sucedió esa noche y también anuncia que comenzó una huelga de hambre seca. Está fechada el 7 de mayo.

 

Vera había pedido declarar otra vez ante el juez. Tiene abogado defensor nuevo –es el tercero que lo asiste desde que fue detenido-, pero la audiencia se suspendió por una demora en el oficio de citación enviado al Servicio Penitenciario. Al menos por ahora Cadelago no ha puesto día y hora para que el ciego amplíe su indagatoria.

 

“Yo fui atado por el señor Ernesto Zárate, fui mordido en la boca, hubo desprendimiento de mi pantalón, empujones, zamarreos, insultos y piñas en mi cuello, en mi brazo y en mi cuerpo”, cuenta Vera.

 

En otro párrafo completa la secuencia. Dice que Zárate tenía una fuerza descomunal, muy superior a la de él y que entró en pánico. “Sentí que me quería violar”, aseguró y explica que en medio de la desesperación empezó a tantear arriba de una barra en la que había una botella de vino, un vaso y un cuchillo.

 

Vera no dice que atacó a Zárate sino que se defendió y que las heridas que llevaron al hospital en grave estado al abogado se las causó cuando arremetía contra el ciego que en vano intentaba sacárselo de encima a cuchillazos.

 

La nota completa

 

“Mi intención no fue otra cosa sino que solamente defenderme mi integridad física es x eso (sic) que me declaro en huelga de hambre con el fin de que me dé la libertad porque soy inocente”, concluye la nota.

 

Vera fue procesado por “homicidio en grado de tentativa” por la jueza Virginia Palacios, de turno durante la feria judicial de enero. Si bien cuando declaró el ciego remachó sobre que quiso defenderse de un hombre que lo doblaba en fuerza y que estaba alcoholizado, ahora introduce la versión del ataque sexual.

 

Meses atrás los abogados que lo defendían en ese momento presentaron un hábeas corpus por la situación de detención del ciego: un grupo de internos le pegaba, lo insultaba, le ponían jabón en la leche y le cerraban el agua cuando se estaba bañando.

 

El recurso sólo logró que Vera sea trasladado a otro pabellón donde está más tranquilo.