La historia de Delfina Pignatiello, la esperanza de la natación que pensó en el retiro y se convirtió en influencer de su generación

Su conexión con la natación fue gracias a su mamá, que la introdujo en el deporte a los 12 años. Poco tiempo después, explotó gracias a sus conquistas en el Mundial juvenil y en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires. La postergación de Tokio 2020 la afectó, pero pudo sobreponerse y ahora está “viviendo su sueño”

Su apellido comenzó a sonar con fuerza hace casi cuatro años. En 2017, Delfina Pignatiello impactó al mundo de la natación. Se coronó bicampeona mundial juvenil en Indianápolis en los 800 y 1.500 metros libres, su especialidad, y se posicionó como la joya del futuro para el deporte argentino. Un año después, en los Juegos Olímpicos de la Juventud, el público hizo largas colas para verla competir en el Centro Acuático de Villa Soldati. A pocos días de la pérdida de una de sus abuelas, la nadadora se emocionó hasta las lágrimas después de subirse en dos ocasiones al podio.

En el camino a Tokio 2020, Pignatiello fue una de las deportistas más destacadas en el año previo a la pandemia. Ganó tres doradas en los Juegos Panamericanos de Lima y también consiguió excelentes marcas en torneos internacionales que la posicionaban como una de las esperanzas del deporte argentino en los Juegos Olímpicos. Pero el golpe que generó la postergación en su vida fue más duro de lo que ella previó. Con la incógnita de no saber qué iba a ser de su futuro, y mientras su rol de influencer para los jóvenes de su generación estaba en crecimiento, Delfina necesitó volver a creer que su sueño era posible de cumplir.

A pesar de que Argentina no es un país con cultura olímpica, grandes atletas aparecen por condiciones, esfuerzo propio, ayuda familiar y un gen competitivo que es destacado en todo el mundo. Así pues, en la natación, más allá de nombres rutilantes como los de la histórica Jeanette CampbellAlberto ZorillaGeorgina Bardach -los únicos tres medallistas olímpicos- y otros destacados como José Meolans o Federico Grabich, no es tradicional encontrar con frecuencia deportistas como Pignatiello. Algunas vez, alguien cercano en sus primeros años en el alto rendimiento, remarcó algo sobre su condición: “ella flota en el agua”, fue la mejor forma para describir las aptitudes de la fondista.Pignatiello se coronó con tres medallas de oro en los Panamericanos de Lima 2019 (Photo by Luis ROBAYO / AFP)Pignatiello se coronó con tres medallas de oro en los Panamericanos de Lima 2019 (Photo by Luis ROBAYO / AFP)

Gracias a sus capacidades fue que Pignatiello logró marcas sobresalientes en la temporada 2019. Quebró el récord sudamericano en 1.500 metros en el torneo del circuito Mare Nostrum que se realizó en Barcelona: la argentina consiguió triunfar con un tiempo de 15: 51.68. Tan bueno había sido ese tiempo -5° mejor marca del año- que le permitió vencer a la española y múltiple medallista olímpica Mireia Belmonte. Hoy, con ese tiempo, podría aspirar a ser finalista olímpica en dicha prueba. Pero la historia cambió con el tiempo que estuvo Delfi alejada de la piscina, sin poder entrenarse por la crisis sanitaria que azotó al país y el resto del mundo.

Un trastorno emocional puso en jaque su carrera. Pensó en dejar de nadar, pero gracias al soporte de su familia, de Gustavo Roldán, el jefe técnico de la selección argentina de natación y su entrenador personal, y la de un equipo de profesionales que la contuvieron, Pignatiello atravesó ese proceso y pudo salir a flote. Volvió a entrenar y pudo competir en el Campeonato Sudamericano que se realizó en marzo pasado en Buenos Aires. Y claro, sus tiempos estuvieron relacionados al tiempo que estuvo fuera del agua y al trabajo que pudo llevar a cabo una vez que la habilitaron a poder volver a la pileta.

Para comprender cómo se modificaron sus registros de cara a su participación en los Juegos Olímpicos, Pignatiello ganó los 800 metros libres del torneo continental hace cuatro meses con un tiempo de 8:34.10, a casi 10 segundos de su mejor marca. A su vez, en la competencia de los 1500 que se corrió en el mismo Parque Olímpico que ganó dos plateadas en 2018, Delfi corrió la prueba en 16:25.68 minutos: su registro fue 34 segundos más lento que la marca top lograda hace exactamente un par de años.

Más allá de su corta, pero intensa trayectoria como nadadora, los seguidores de Delfina crecieron al ritmo de sus actuaciones representando a la natación argentina. Gracias a su perfil abierto, en el que se muestra tal cual es, las nuevas generaciones la adoptaron como una referente en las nuevas plataformas. Seguramente, durante Tokio 2020, Pignatiello superará con creces los casi 600 mil seguidores que ya tiene en Instagram. También sus números crecerán en su canal de Youtube, espacio en el que se propuso mostrar, por ejemplo, cómo fueron los días previos de preparación en Dubai antes de llegar a Japón, o qué prendas de indumentaria recibió de parte del Comité Olímpico Argentino para vestirse como lo que es, una atleta olímpica que está viviendo su sueño.Su cara lo dice todo: la felicidad de Delfina antes de competir en sus primeros Juegos Olímpicos (delfipignatiello)Su cara lo dice todo: la felicidad de Delfina antes de competir en sus primeros Juegos Olímpicos (delfipignatiello)

Además, Delfi profundizó su perfil como experta en nuevas tecnologías y también es streamer. En la previa a las competencias, es muy común verla avisarle a su comunidad que se va a conectar en breve ¿para hablar de natación? Todo lo contrario, ese es un espacio que la nadadora utiliza para distraerse de su carrera deportiva. Aprovecha para dibujar, leer un libro o simplemente conversar con sus seguidores que interactúan a través del chat de la aplicación. Es más, también es integrante del Stone Sports Team que tiene como líder a Diego Schwartzman, un equipo de eSports que comanda el tenista y que sumó a Pignatiello por su figura relacionada al mundo del deporte y el streaming.

Entonces, ¿qué podemos esperar de la participación de Delfina en Tokio 2020? Como ella lo dejó saber en sus redes, está “viviendo el sueño”. O sea, está transitando por un lugar que creyó había quedado lejano y pudo volver a centrar su carrera, disfrutar de nadar y ahora espera con ansias competir. Los que la conocen, saben que Pignatiello siempre busca su mejor versión. Es parte del ADN que forjó desde la primera vez que le dijo a su mamá que quería nadar cuando tenía 12 años. Ahora, sólo ocho cumpleaños después, está en el máximo escenario deportivo del mundo a punto de sumergirse en el agua.

La nadadora más joven de la delegación argentina que también está compuesta por Julia Sebastián, Virginia Bardach y Santiago Grassi, tendrá su estreno este lunes a las 9.01 en lo que serán las eliminatorias de los 1500 metros. La gran candidata a ganar es la estadounidense Katie Ledecky, cinco veces campeona olímpica y que viene de lograr cuatro medallas doradas en Río 2016. Con ella, la distancia es grande. Y es normal que así sea.

Los objetivos de Pignatiello están guardados. En su primer torneo de relevancia mundial después de la pandemia, sólo ella sabe (y su entrenador, claro) qué buscarán en la impactante pileta del nuevo Centro Acuático de Tokio. ¿Será intentar lograr una marca específica o buscará llegar a las semifinales en algunas de sus pruebas preferidas? Ahora sólo queda esperar.

Hace un año eran varios los que pensaban que Delfi Pignatiello podía abandonar el deporte con el que tuvo amor a primera vista. Las heridas se curaron y ahora, en la antesala de su debut en los Juegos Olímpicos, lo mejor que podemos hacer es disfrutar de una nadadora singular que todavía busca su mejor versión en el agua.

Fuente: Infobae

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