La importancia de hidratarse en el verano, cuánta agua hay que consumir por día para evitar daños en el organismo

Los profesionales de la salud recomiendan mantenerse hidratado ya que el agua es el componente mayoritario de las células del cuerpo, es la encargada de trasladar los nutrientes a las células del cuerpo y de retirar de las mismas los residuos o sustancias de desecho.

Además, ayuda a regular la temperatura corporal mediante la redistribución del calor desde tejidos activos hasta la piel y mediante el enfriamiento del cuerpo a través del sudor. Cabe destacar, que el agua es un nutriente indispensable sin el cual el organismo no puede sobrevivir ni funcionar correctamente, no hay otro nutriente tan esencial o necesario en cantidades tan elevadas.

Hidratación: ¿Cuánto hay que consumir?

Es por eso la importancia de incorporar la cantidad y calidad adecuada de agua a la dieta diaria, en el caso de los adultos estar bien hidratado requiere el consumo de 2-3 litros diarios y el agua debe ser purificada, sin olor ni sabor.

Esto último es lo que hace la diferencia, ya que el agua para consumo debe cumplir con un determinado estándar para aportar los nutrientes necesarios. Lo cierto, es que al subir las temperaturas aumenta el riesgo de deshidratación que se da cuando el cuerpo pierde más agua de la que se ingiere.

Por tal motivo, es esencial beber líquidos para combatir la sed, reponer los mismos y es fundamental para las funciones fisiológicas más básicas, como por ejemplo la regulación de la tensión arterial y la temperatura corporal, la hidratación y la digestión. Se habla que sus causas pueden ser por la falta o insuficiencia del consumo de líquidos, ejercicio intenso, exposición a elevadas temperaturas y complica a todas las edades.

Consejos

Ahora bien, los especialistas en el campo de la hidratación dejan una serie de recomendaciones a tener en cuenta:

1) Elegir agua por sobre cualquier otro tipo de bebidas: esta debe ser la principal fuente de líquidos del cuerpo, y en el caso de los los adultos se recomienda beber entre 2 y 3 litros de agua o también puede ser contabilizado como 10 vasos diarios para facilitar el objetivo. Es bueno tomar agua antes, durante y después de las comidas ya que ayuda a la digestión y a la hidratación.

2) La calidad del agua importa: siempre debe ser límpida e inodora. Estas características del agua son imprescindibles para que sea consumida, así como también el asegurarnos que haya sido tratada adecuadamente. Esto evitará transmitir cualquier tipo de enfermedades. En este sentido, existe una gran variedad de purificadores para que beber agua del grifo sea posible y seguro.

3) Evitar tener sed: la sensación de sed es un primer indicio de deshidratación; es por eso que es importante beber antes de llegar a este estado, además se recomienda tomar un vaso de agua antes de acostarse y al estar recién levantado.

4) Aumentar el consumo de frutas y verduras: estos alimentos suelen ser muy ricos en agua y ayudan a incorporar líquido al organismo. En ambientes más calurosos o al haber realizado actividad física se necesita una mayor ingesta de agua para recuperar el líquido perdido.

5) Ejercicio físico: en caso de realizar alguna actividad física, es conveniente beber cada 10 y 15 minutos más, de hecho, lo ideal es sumar medio litro antes y después del ejercicio, y beber cada 10 y 15 minutos durante el proceso.

6) Refrescarse con agua fría: ante la sensación de calor se recomienda humedecer las muñecas y la nuca, ya que en estas zonas pasan venas y arterias que refrescan la sangre en circulación, generando alivio y frescura.

A la hora de saber cuáles son los síntomas que debemos tener en consideración y que pueden llevar a una deshidratación, son orinar poco o nada, sequedad en la boca, sed extrema, dolor de cabeza, orina más oscura de lo normal, somnolencia o fatiga, mareos o desvanecimientos, temperatura corporal mayor a 39ª y llorar sin lágrimas, entre otros.

Además, existen otras señales en las cuales conviene ir de urgencia a un centro médico como por ejemplo la piel seca y arrugada, latidos cardíacos rápidos, ojos hundidos e hipertensión arterial.

Grupos de riesgo

Por otra parte, existe un grupo especial que siempre debe estar hidratado, y está compuesto por lactantes, ya que los bebés excretan una gran cantidad de orina al tener los riñones inmaduros, los niños, deportistas y ancianos, éstos últimos a diferencia de los bebés, con la edad avanzada ya tienen la función de los riñones reducida, y las embarazadas necesitan estar bien hidratadas para el aumento de volumen sanguíneo, ya que el consumo de agua ayuda a mantener el líquido amniótico, además de evitar infecciones urinarias.

Hay que tener en cuenta que el agua es una fuente esencial para el cuerpo, y que nuestro cerebro se compone de un 90 por ciento de agua, la sangre de un 83 por ciento, la masa muscular de un 75 por ciento y los huesos de un 22 por ciento.

Finalmente, los beneficios de estar hidratado son los siguientes: provee al cuerpo de los minerales y oligoelementos necesarios, mejora la circulación sanguínea, diluye mejor las sales minerales que el cuerpo absorbe más fácilmente, evita la retención de líquidos, no se sufre un golpe de calor, evita lesiones, es clave para quienes realizan actividades físicas, mantiene la buena salud en general y consigue que las funciones vitales se realicen de forma correcta.

Mejora el rendimiento de los órganos

La hidratación es tan importante que a cada parte del cuerpo le brinda un beneficio: 1) Cerebro: es clave para un funcionamiento correcto, ya que cuando estamos hidratados, las células del cerebro reciben sangre oxigenada y el cerebro se mantiene alerta. 2) Células: es vital para transportar hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y nutrientes esenciales, así como el oxígeno, a las células, que producen la energía necesaria para un buen funcionamiento del cuerpo.

3) Tracto digestivo: juega un papel importante en la digestión de la comida y absorción de nutrientes en el sistema gastrointestinal, el agua es necesaria en la disolución de nutrientes para que sean absorbidos por la sangre y transportados a las células. 4) Corazón: los líquidos son importantes para el funcionamiento de este órgano y una buena regulación del balance de agua es esencial para mantener la tensión arterial dentro de límites saludables.

5) Riñones: es esencial para que funcionen bien, ayudando a eliminar residuos y nutrientes innecesarios a través de la orina. 6) Músculos y articulaciones: el agua es un lubricante para ambos, ya que protege articulaciones y a que los músculos funcionen bien. Ambos son necesarios para estar de pie, sentarse, moverse y realizar actividades.

Fuente: Crónica