La Justicia decidió que una causa por abuso sexual infantil contra un cura no prescribió y debe ir a juicio

El sacerdote de Catamarca Moisés Pachado fue acusado de violación en 2018 por Ingrid Figueroa Cruz. La mujer contó que los hechos ocurrieron en 1997, cuando ella tenía 9 años. La Cámara de Apelaciones de Catamarca dio curso a la causa a pesar de que la defensa del acusado pidió que se declare

Al sacerdote Moisés Pachado no lo salvará el paso del tiempo. Los jueces de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Catamarca decidieron ayer lunes que el cura deberá defenderse en un juicio de la acusación que Ingrid Figueroa Cruz, de 32 años, hizo contra él: dijo que cuando ella tenía 9 él la violó en reiteradas ocasiones.

Los abogados de Pachado intentaron esquivar las responsabilidades legales al apelar a una regla básica del mundo jurídico: como los hechos denunciados habrían ocurrido hace más de una década, para los defensores del acusado la causa prescribió por el paso del tiempo. Sin embargo, en un fallo unánime, los camaristas Edgardo Álvarez, Marcelo Soria y Mauricio Navarro Foressi sostuvieron lo que había dicho el juez de Garantías de Belén, Oreste Piovano, quien ya había negado la prescripción del expediente en primera instancia.

Aunque los fundamentos del fallo se conocerán recién el próximo 25 de noviembre, la Cámara, como el magistrado, aplicó los convenios de los derechos internacionales del niño que dicen que el abuso a los menores es imprescriptible.

“Estoy muy emocionada por el fallo. La verdad que sienta un precedente en la justicia catamarqueña, no había jurisprudencia y ahora se dio. Es un paso muy importante. Queda un camino por delante y no vamos a bajar los brazos, vamos a seguir luchando. Estoy muy contenta por todas las compañeras que acompañaron todo este tiempo, que pusieron el cuerpo. Creo que sin las movilizaciones no se hubieran dado estos resultados”, comentó a Infobae Figueroa Cruz, quien asumió su búsqueda de justicia con un eslogan elocuente:“El dolor no prescribe”.

Los abusos, según denunció la mujer ante la Justicia a finales de 2018, se dieron en 1997, cuando ella tenía entre 9 y 10 años y él alrededor de 40 en el pueblo de Hualfín, departamento de Belén, Catamarca. Pachado nunca fue excomulgado ni cuestionado por la Iglesia católica: aún da misas.

“Pachado no solo abusó de mi integridad sexual. También, de mi fe. Los abusos fueron cometidos dentro del templo, en la casa parroquial, y crecí pensando en que todo eso estaba mal”, relató a Infobae Figueroa Cruz en una nota publicada semanas atrás, que significó la primera vez que contó su historia a cara y nombre descubierto en un medio nacional.

“La primera vez que pasó fue algo explícito. No hubo penetración pero tocó mi vulva y me obligó a practicarle sexo oral. Después eran manoseos, cuando podía me metía las manos por debajo del pantalón o que me frotaba en su pierna. Eso era común”, detalló.

Aquel domingo Ingrid volvió corriendo a su casa. Estaba aterrada y confundida. “El me había dicho que nadie me iba a creer. Lo mismo vine asustadísima porque sentía que algo estaba mal y vine corriendo a casa y estaba mi mamá y le avisé lo que había pasado”, relató.

Su madre eligió no creerle. Ella le bajó el pantalón y le vio la bombacha. Había algo de sangre: “Era algo muy mínimo, pero no había semen porque, claro, no hubo penetración. Y ella habrá estado muy shockeada y optó por no creerme. El calvario lo viví sola. Ella no me creyó, el cura tenía razón”.

Moisés Pachado abusó varias veces de Figueroa Cruz durante aproximadamente un año. Según el relato de la mujer, la primera fue al final de una misa. Las siguientes se dieron en la casa de su abuela cuando sus familiares no estaban cerca. “Él nunca perdía la oportunidad del manoseo”, contó.

“La jurisprudencia que ya existe en otras provincias se consolidó en la Justicia catamarqueña, lo cual lo convierte en histórico. Se puede decir ya que en Catamarca el derecho del niño abusado sexualmente a acceder a la Justicia, investigación y juzgamiento de su abusador está por arriba de la prescripción”, comentó Sebastián Ibáñez, uno de los abogados de Figueroa Cruz, quien no llegó al fallo optimista, tras la sentencia de la Justicia bonaerense en el caso Próvolo, donde el Tribunal de Casación Penal bonaerense declaró prescripta la causa en la que se investigaba a dos sacerdotes y a un profesor de informática por abusos sexuales y corrupción de menores hipoacúsicos en el Instituto Próvolo de La Plata.

Antes del final de 2018, Ingrid expuso su caso en ante la fiscal Verónica Saldaño. “Ella me abrazó, me contuvo, yo pude llorar”, se emocionó al contarlo Figueroa Cruz. Después de varios intentos de suicidio, la mujer -mamá de tres hijos- decidió ir a la Justicia tras escuchar a la actriz Thelma Fardín, que relató cómo el actor Juan Dartés abusó de ella cuando era menor.

La Cámara debía fallar el 27 de octubre pasado pero postergó la audiencia para el 9 de noviembre. Ese día finalmente no comunicaron el fallo y pidieron cuarto intermedio hasta el 16 de noviembre. Finalmente, en una asamblea virtual ayer dieron a conocer su posición, que complica al sacerdote.

Fuente: Actualidad Jurídica